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DISCURSO DEL PAPA JUAN
PABLO II A LOS ARTISTAS DEL CONCIERTO DE NAVIDAD
Viernes 14
de diciembre de 2001
Gentiles señoras e ilustres señores:
1. También este año me alegra recibir vuestra grata visita. Este
encuentro cordial me brinda la oportunidad de expresaros a cada uno mi profunda
satisfacción por la realización del ya tradicional concierto de Navidad en
el Vaticano. Se trata de una significativa manifestación artística y
musical, que se ha convertido en una cita esperada y familiar, y que se inserta
bien entre las diversas iniciativas organizadas en nuestra ciudad de Roma con
ocasión de la santa Navidad.
Espero que vuestro concierto navideño tenga pleno éxito, y deseo que brinde
alegría, serenidad y paz a cuantos asistan.
2. Las fiestas navideñas evocan sentimientos de solidaridad y atención al
prójimo, y vosotros, muy oportunamente, al idear este concierto habéis querido
asignarle una finalidad benéfica y espiritual muy precisa. En efecto, queréis
recordar a la opinión pública una necesidad muy sentida en la comunidad
cristiana de la ciudad: la falta de iglesias y lugares de culto,
especialmente en algunos barrios de la periferia.
Con vuestra manifestación deseáis recoger fondos para financiar concretamente
proyectos de iglesias y locales adecuados de acogida. También gracias a
vosotros, los fieles podrán expresar mejor su fe, contando con instalaciones idóneas
para sus reuniones de oración y catequesis y para las demás actividades
pastorales y sociales.
3. Gentiles señoras e ilustres señores, vuestro concierto, como todos los
años, vuelve a proponer cantos antiguos y modernos, inspirados en gran parte en
la gran solemnidad cristiana de la Navidad.
La Navidad es recuerdo gozoso de lo que se realizó una noche hace dos mil años
y que sigue suscitando en los creyentes emoción y admiración. Dios se hizo niño
para estar más cerca del hombre de todos los tiempos, demostrándole su
infinita ternura. Ojalá que esta gran fiesta cristiana sea ocasión propicia
para que todos descubran y experimenten el gran amor de Dios al hombre, a todo
hombre y a todos los hombres.
Felicito cordialmente a los organizadores y a los promotores, a los artistas y a
los gratos huéspedes, así como a cuantos, mediante la televisión, asistan a
este concierto navideño.
Confirmo estos deseos con una especial bendición apostólica, que de buen grado
extiendo a vuestras familias y a vuestros seres queridos.
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