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ALOCUCIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II
A LAS DELEGACIONES DE IGLESIAS
Y COMUNIDADES ECLESIALES


Jueves 25 de enero de 2001


Me alegra mucho este momento convival, que me brinda la ocasión propicia para expresaros una vez más mi gratitud a cada uno de vosotros, venerados y queridos hermanos, que habéis querido participar en esta celebración.

(en francés)
Queridos hermanos, me alegra pasar este momento convival con vosotros, aprovechando la ocasión para agradeceros vuestra presencia cordial en la celebración de clausura de la Semana de oración por la unidad.

(en inglés)
Nuestra oración común ante la tumba del apóstol san Pablo ha sido una fuente de gran alegría para mí. Doy gracias al Señor por este conmovedor signo de nuestro compromiso en favor de la unidad de los cristianos al comienzo del tercer milenio. De un modo muy especial, deseo expresaros mi gratitud a cada uno de vosotros por vuestra presencia hoy. Que Cristo, "el camino, la verdad y la vida", siga guiándonos y sosteniéndonos en la fidelidad a su voluntad de que todos seamos uno.

(en alemán)
Me alegra compartir con vosotros estos momentos de comunión fraterna, después de haber presentado en la oración común nuestras peticiones al Señor.

Deseo dar las gracias en particular a: 

la delegación del patriarcado ecuménico, en representación de Su Santidad Bartolomé I, patriarca ecuménico;

la delegación del patriarcado greco-ortodoxo de Alejandría, en representación de Su Beatitud Petros VII, patriarca greco-ortodoxo de Alejandría y de toda África;

la delegación del patriarcado greco-ortodoxo de Antioquía, en representación de Su Beatitud Ignace IV Hazim, patriarca greco-ortodoxo de Antioquía y de todo Oriente;

la delegación del patriarcado de Moscú, en representación de Su Santidad Alexis II, patriarca de Moscú y de todas las Rusias;

la delegación del patriarcado de Serbia, en representación de Su Beatitud Pavle, patriarca serbio;

la delegación del patriarcado ortodoxo de Rumanía, en representación de Su Beatitud Teoctist, patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana;

la delegación de la Iglesia ortodoxa de Bulgaria, en representación de Su Beatitud Maxime, metropolita de Sofía y patriarca de Bulgaria;

la delegación de la Iglesia ortodoxa de Grecia, en representación de Su Beatitud Christódoulos, arzobispo de Atenas y de toda Grecia;

la delegación de la Iglesia ortodoxa de Polonia, en representación de Su Beatitud Sawa, metropolita ortodoxo de Varsovia y de toda Polonia;

la delegación de la Iglesia ortodoxa de Albania, en representación de Su Beatitud Anastas, arzobispo de Tirana, Durres y de toda Albania;

la delegación del patriarcado copto-ortodoxo de Alejandría, en representación de Su Santidad Shenouda III, Papa de Alejandría y patriarca de la sede de San Marcos;

la delegación del patriarcado ortodoxo de Etiopía, en representación de Su Santidad Abba Paulos, patriarca de Etiopía;

la delegación del patriarcado siro-ortodoxo de Antioquía, en representación de Su Santidad Mar Ignatius Zakka I Iwas, patriarca siro-ortodoxo de Antioquía y de todo Oriente;

la delegación de la Iglesia ortodoxa siria de Malankar, en representación de Su Santidad Mar Baseios Marthoma Mathew II, catholicós de Oriente;

la delegación de la Iglesia apostólica armenia, en representación de Su Santidad Karekin II, patriarca supremo y catholicós de todos los armenios;

la delegación del  catholicosado  de Cilicia de  los  armenios (Atelias, Líbano), en representación de Su Santidad Aram I, catholicós de Cilicia;

la delegación de la Iglesia asiria de Oriente, en representación de Su Santidad Mar Dinkha IV, catholicós y patriarca de la Iglesia asiria de Oriente;

la delegación de la Comunión anglicana, en representación del arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión anglicana, Su Gracia George L. Carey.

Por último, doy las gracias a las delegaciones de la Federación luterana mundial, de la Alianza mundial de las Iglesias reformadas, del Consejo metodista mundial, de la Alianza baptista mundial y del Consejo ecuménico de las Iglesias.

Expreso asimismo mi profundo agradecimiento al abad general, al abad y a la comunidad monástica de San Pablo, que una vez más han brindado su generosa disponibilidad y hospitalidad.
El Señor os bendiga abundantemente a cada uno, y colme de sus dones vuestras comunidades.

(en francés)
Al término de nuestro encuentro, pido al Señor que os bendiga a vosotros y a vuestras comunidades, para que juntos testimoniemos cada día más a Cristo resucitado.

(en inglés)
El Señor derrame sus abundantes bendiciones sobre cada uno de vosotros y sobre las comunidades que representáis.

(en alemán)
Amados hermanos, el Señor haga resplandecer su luz sobre vosotros y conceda paz y salvación a vuestras comunidades.

Espero poder seguir las huellas de Abraham después de este Año jubilar.

 

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