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VISITA AL MEMORIAL DE SAN PABLO EN
DAMASCO
PALABRAS DEL SANTO
PADRE
Lunes 7 de mayo de 2001
Queridos hermanos y hermanas:
Saludo a los religiosos franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, que se
encargan de la gestión de esta casa, así como a las religiosas y a los laicos
presentes. Me alegra recordar con vosotros al apóstol san Pablo en esta casa
querida por mi predecesor el Papa Pablo VI para recoger el tesoro de fe, de
espiritualidad y de celo misionero del Apóstol de los gentiles, el cual, en el
camino de Damasco, aceptó acoger la luz de Cristo. Tras descubrir la verdad
completa, el apóstol san Pablo, al principio vivió tres días en medio del
silencio y de la oscuridad de la fe, antes de ser bautizado, de conocer a la
comunidad cristiana local y de partir para anunciar el Evangelio. El centro
tiene como finalidad proponer la espiritualidad paulina a los hombres y mujeres
que quieren hacer una pausa en el camino de su vida cristiana para vivir de
forma más plena su vida bautismal y su vocación en la Iglesia. El apóstol san
Pablo nos recuerda que la misión se funda en la acogida de la luz de Cristo, de
la que procede toda la revelación, en la contemplación silenciosa y amorosa de
los misterios divinos y en la aceptación humilde y confiada de la misión
encomendada por la Iglesia.
Ojalá que las personas que se beneficien del espacio espiritual que les brinda
esta casa caminen cada día tras las huellas del Apóstol de los gentiles. Con
mi bendición apostólica.
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