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AUDIENCIA
AL ARZOBISPO DE CANTERBURY Y PRIMADO DE LA COMUNIÓN ANGLICANA
SALUDO
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
Viernes 1 de junio de
2001
Su Gracia; queridos
amigos:
Os saludo y os doy la bienvenida con la oración del gran Apóstol
de los gentiles: "Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro
Padre y del Señor Jesucristo" (Flp 1, 2).
Me complace particularmente reunirme con usted, Su Gracia, poco después de la
celebración de su décimo aniversario como arzobispo de Canterbury. Le deseo
personalmente toda felicidad, pidiendo al Señor que lo siga sosteniendo en la
realización de las numerosas y difíciles tareas al servicio de la Comunión
anglicana en todo el mundo.
Al recordar la admirable experiencia del gran jubileo del año 2000, mi oración
por la unidad de los cristianos se vuelve cada vez más intensa. Me ha agradado
mucho conocer el éxito del encuentro que los obispos anglicanos y católicos
celebraron el año pasado en Canadá.
Que el Señor bendiga esa iniciativa con frutos de comprensión y reconciliación
más profundas entre anglicanos y católicos en un mundo que tiene tan urgente
necesidad de un mayor testimonio común de la buena nueva de Jesucristo, nuestro
Salvador resucitado.
Le agradezco su grata visita y, al disponernos a celebrar Pentecostés, abramos
nuestro corazón y nuestra mente a la gracia transformadora del Espíritu Santo.
Que las bendiciones de Dios estén con todos vosotros.
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