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PALABRAS
DE SALUDO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA
ESPIRITUAL "LA OBRA"
Sábado 10 de noviembre de 2001
Queridos hermanos y hermanas de la familia espiritual "La
Obra":
Con gran alegría os doy la bienvenida en esta audiencia, y me alegro de
celebrar este encuentro con la nueva familia de vida consagrada. Al comienzo de
un nuevo siglo tenéis ante vosotros un gran desafío: actualmente las
personas buscan hombres y mujeres que les muestren a Jesucristo. Ojalá que con
vuestro elevado ideal y vuestro entusiasmo juvenil lleguéis a ser para Jesús,
por decirlo así, el "dedo índice". Por esto merecéis mi estima.
Precisamente vuestra joven comunidad puede ser muy útil para el viejo
continente europeo, porque nuestros contemporáneos escuchan a cristianos
convencidos, que se dejan conquistar y enviar por Dios. Con este propósito, la
madre Julia, fundadora de vuestra familia espiritual, os lega unas hermosas
palabras: "Desde que Jesucristo fundó su santa Iglesia, todo está
fundado. Sólo se necesitan hombres que vivan radicalmente esta fundación".
A fin de que cumpláis con esmero vuestra misión para gloria de Dios y salvación
de los hombres, os imparto de buen grado la bendición apostólica.
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