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ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A
LA MARINA MILITAR ITALIANA EN LA FIESTA DE SU PATRONA
Miércoles
4 de diciembre de 2002
Amadísimos marineros:
Me alegra encontrarme con vosotros el día de la memoria litúrgica de santa Bárbara,
vuestra patrona celestial. Os saludo a todos con afecto. Saludo, en particular,
a vuestro arzobispo, monseñor Giuseppe Mani, al que agradezco las amables
palabras que me ha dirigido, y a vuestros capellanes. Dirijo un saludo deferente
al ministro de Defensa, que ha querido estar presente, así como al Estado mayor
de vuestra Fuerza armada.
Todos los años la Marina militar se reúne para celebrar, con especial devoción,
la fiesta de santa Bárbara, la cual constituye un modelo de vida y de servicio
también para los marineros. Esta joven mártir dio un testimonio intrépido de
su fe: no temió afrontar la muerte con tal de no faltar a su compromiso
de fidelidad a Cristo y al Evangelio.
También vosotros, queridos marineros, estáis llamados a dar prueba de
fidelidad a Dios y a los hermanos, trabajando generosamente como ministros de la
seguridad y de la libertad de vuestro pueblo, contribuyendo así de modo eficaz
a la estabilidad y a la paz internacional (cf. Gaudium et spes, 79).
Vuestro servicio, no exento de sacrificios, os lleva a encontraros con personas
y pueblos de diferentes culturas en todo el mundo. Como cristianos, se os pide
testimoniar la fe de modo coherente. Queridos militares, para ser instrumentos
eficaces de paz en todos los ambientes, mantened un contacto ininterrumpido con
Cristo en la oración. Así, seréis capaces de indicar también a los demás el
sendero que conduce al Señor, camino, verdad y vida.
Que santa Bárbara os proteja y acompañe en la vida de todos los días. El Papa
os bendice y os sigue con afecto, asegurándoos a cada uno de vosotros y a
vuestras familias un recuerdo diario en la oración.
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