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ALOCUCIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II
A LAS RELIGIOSAS DE SANTA CATALINA, VIRGEN Y MÁRTIR


Jueves 12 de diciembre de 2002

 

 

Queridas hermanas: 

1. Con un saludo muy cordial os acojo a todas vosotras en el palacio apostólico. Me uno de buen grado a vosotras en la alegría por el IV centenario de la aprobación pontificia de la congregación de las Religiosas de Santa Catalina, Virgen y Mártir y por el 450° aniversario del nacimiento de vuestra fundadora. Este doble aniversario os invita a renovar, con fidelidad al carisma de la beata Regina Protmann, vuestra entrega a la misión heredada, para llevar el amor de Dios a los que lo buscan y sufren.

2. La espiritualidad de una comunidad religiosa debe inspirarse siempre en el carisma fundacional, dejarse interpelar por él y confrontarse con él. Regina Protmann nació en Braunsberg, Ermland, en la época de la Reforma. Ella misma vivió el espíritu de la auténtica reforma religiosa en el seguimiento de Cristo. Visitaba a los pobres, a los enfermos y a los niños para testimoniarles el amor de Dios. Consideraba sagrada su misión de consolar a los afligidos, asistir a los enfermos (cf. Mt 25, 35 ss) y dar una buena educación a los niños.

3. La preocupación principal de la beata Regina Protmann, vinculada estrechamente con este servicio de amor, era la relación viva con su Señor y Esposo Jesús. "Rezaba de verdad e incesantemente", dice su primer biógrafo. La oración prepara el terreno para la acción. "Abriendo el corazón al amor de Dios, lo abre también al amor de los hermanos, y capacita para construir la historia según el designio de Dios" (Novo millennio ineunte, 33).

4. Queridas hermanas, como hijas de la madre Regina estáis llamadas a amar a Cristo en los pobres. La Regla (de 1602) os exhorta a "servir con diligencia a Cristo, Señor y Esposo, según su designio divino" (art. 1). Esta disponibilidad al servicio prosigue la adoración de Cristo en la vida diaria. "Dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones", dice san Pedro. "Estad siempre dispuestas a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza" (1 P 3, 15). Así podréis llevar de verdad al Salvador a los hombres.

Por intercesión de santa Catalina, virgen y mártir, de la beata madre Regina y de todos los santos, os imparto de corazón la bendición apostólica a vosotras, queridas hermanas, y a todos los que están encomendados a vuestro cuidado.

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