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ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
DURANTE LA VISITA AL BELÉN
DE LOS BARRENDEROS DE ROMA


Domingo 13 de enero de 2002

 

Amadísimos hermanos: 

Me alegra encontrarme con vosotros con ocasión de esta cita ya tradicional al concluir las fiestas navideñas. Os agradezco la cordial acogida y os saludo a todos, así como a vuestras familias. Dirijo un saludo especial a las autoridades presentes, en particular al señor alcalde, a quien agradezco sus amables palabras. Doy las gracias también al realizador del belén, que se ha hecho intérprete de los sentimientos comunes.

Vengo siempre de buen grado a visitaros, porque este encuentro me permite expresar mi aprecio y gratitud al presidente, a los directivos y a todos vosotros, miembros de la Empresa municipal del ambiente (AMA) por el importante servicio que prestáis de día y de noche a nuestra ciudad y a sus habitantes.

Esta circunstancia me brinda también la oportunidad de dirigir a cada uno de vosotros, y especialmente a los que han colaborado en la realización de este significativo belén, una cordial felicitación al inicio del nuevo año:  ojalá que sea un año de serenidad y paz para vosotros y para vuestros familiares. Quisiera reafirmar, una vez más, lo que dije en el Mensaje para la reciente Jornada mundial de la paz:  "los pilares de la paz verdadera son la justicia y la forma particular del amor que es el perdón" (n. 2:  L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 14 de diciembre de 2001, p. 7). Cada uno debe ser constructor de paz en su ambiente. Ojalá que  los creyentes y todas las personas de buena voluntad acojan el anuncio de paz proclamado por los ángeles en la cueva de Belén (cf. Lc 2, 14).

Aquel anuncio resuena hoy también para nosotros mientras contemplamos el belén, que ya desde hace treinta años montáis con sincero sentimiento de fe. Que el Señor, Príncipe de la paz, sea vuestro apoyo diario:  recurrid a él con confianza. Su amor dará nuevo sentido a todas vuestras actividades y aspiraciones.

María santísima, Madre del Verbo encarnado y Salus populi romani, os proteja a vosotros y a vuestras familias, así como vuestras actividades y proyectos. Con estos sentimientos, de corazón os imparto a todos mi bendición.

 

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