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MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LAS RELIGIOSAS URSULINAS DE LA SAGRADA FAMILIA
CON OCASIÓN DE SU CAPÍTULO GENERAL

 

A la reverenda madre
Carmela DISTEFANO
Superiora general
de la congregación de las religiosas
Ursulinas de la Sagrada Familia


1. Me alegra encontrarme con vosotras, con ocasión de vuestro capítulo general, que tiene como tema:  "Misión que se confronta con el carisma y mira al futuro". Se trata de un acontecimiento de gracia, que constituye una fuerte invitación a profundizar el carisma originario, para encarnarlo después, del modo más idóneo, en la actual situación socio-cultural.

La saludo a usted, reverenda superiora general, a las delegadas a la asamblea capitular y a todas las ursulinas, que realizan su generoso apostolado en Italia y en Brasil. Prosiguiendo el camino recorrido hasta ahora, queréis "dilatar el reino de Dios mediante el apostolado educativo, asistencial y misionero" (Constituciones, 56), escuchando la voz del Espíritu Santo, que ilumina la mente y el corazón. Además, deseáis analizar atentamente los desafíos de la sociedad actual, en rápida transformación, para seguir dándoles respuestas válidas mediante una eficaz acción apostólica. Que Dios bendiga vuestros propósitos.

2. Queridas religiosas, conservad fielmente cuanto os legó vuestra fundadora, Rosa Roccuzzo. Su existencia se caracterizó totalmente por un intenso coloquio interior con Dios y por un tierno amor a la Familia de Nazaret. Se inspiró en el espíritu de la Sagrada Familia para su incansable servicio en favor del prójimo, tratando de afrontar con todas las energías posibles las formas de pobreza típicas de su tiempo:  la económica, la moral y la generada por la carencia de una adecuada asistencia sanitaria.

Quiso injertar su obra en el gran árbol de la familia espiritual de santa Ángela de Mérici, proponiéndola de ese modo a sus hijas como auténtica madre en el espíritu y modelo sugestivo que imitar. Santa Ángela pedía a cada ursulina que fuera "verdadera e íntegra esposa del Hijo de Dios" (Carta proemio de la Regla de santa Ángela de Mérici):  ideal exigente, que requiere una incesante búsqueda de la santidad.

Sobre la base de estas sólidas referencias espirituales, se ha desarrollado, a lo largo de los años, el estilo misionero con el que vuestro instituto quiere servir a todo hombre, sin distinción de raza ni de religión.

3. Queridas hermanas, con libertad profética y sabio discernimiento, sed a diario testigos del Evangelio, presentes donde la necesidad lo requiere, capaces de distinguiros por una intensa comunión y una activa cooperación con los pastores de la Iglesia.

El gran desafío de la inculturación exige hoy a los creyentes anunciar la buena nueva con lenguajes y modos comprensibles para los hombres de este tiempo. Una misión urgente y vastas perspectivas apostólicas se abren ante vosotras, queridas Ursulinas de la Sagrada Familia. Como vuestra fundadora, estad dispuestas a consagrar vuestra existencia al servicio de los pobres; cultivad un verdadero celo por la educación de los jóvenes; y entregaos con generosidad al servicio de la gente, especialmente de los enfermos y de los que sufren. Muchos esperan aún conocer a Jesús y su Evangelio. Muchos necesitan experimentar el amor de Dios.

Sin embargo, cada una de vosotras sabe bien que, para responder a estas expectativas, es preciso en primer lugar tender con todas las fuerzas a la santidad, manteniendo un contacto ininterrumpido con Cristo en la oración y en la contemplación. Sólo así se llega a ser mensajeros suyos creíbles, saliendo al encuentro de los hermanos con el espíritu de sencillez y candor, que el gran bienhechor de vuestra congregación, el obispo Luigi Bignami, llamaba el espíritu de los "lirios de la montaña".
Jesús, José y María os protejan y os ayuden a realizar vuestros proyectos de bien. Os consuele y sostenga también mi oración, y la bendición que de corazón os imparto a vosotras y a cuantos encontréis en vuestro apostolado.

Castelgandolfo, 12 de julio de 2002

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