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DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II
A LOS MIEMBROS DEL MOVIMIENTO "ENTRE NOSOTROS"


Viernes 8 de marzo de 2002

 

Amadísimos hermanos y hermanas: 

1. Me alegra abrir las puertas de esta casa, y aún más las de mi corazón, a cada uno de vosotros y a cuantos forman parte del movimiento "Entre nosotros", extendido ya más allá de los confines de Italia.

¡Bienvenidos! Os saludo a todos con afecto y, de modo particular, a vuestra presidenta, señora Bianca Imperati, a la responsable del instituto secular María de Nazaret, señora Antonella Simonetta, y a los sacerdotes que se encargan de vuestra formación espiritual. No puedo por menos de recordar aquí a un discípulo generoso del beato don Luis Orione:  vuestro fundador, fallecido recientemente, don Sebastiano Plutino, que consagró toda su larga existencia al servicio de los más pobres, difundiendo por doquier el espíritu de acogida típico de vuestra benemérita asociación.

Queridos amigos, con esta visita al Sucesor de Pedro queréis renovar vuestra fidelidad a la Iglesia y comprometeros a seguir cada vez más dócilmente sus enseñanzas, para ser apóstoles de la nueva evangelización.

Este encuentro tiene lugar providencialmente en el día dedicado de manera especial a la mujer. Desde el comienzo habéis dedicado todas vuestras energías a la protección y a la promoción humana y religiosa de la mujer, y sabéis bien cuánto es preciso hacer aún en este campo.
Aprovecho esta circunstancia para manifestar mi cercanía espiritual a las mujeres que pasan dificultades, deseando que a su lado haya siempre personas dispuestas a sostenerlas, para que puedan realizar plenamente sus legítimas aspiraciones.

2. Han pasado cincuenta años desde que don Sebastiano Plutino reunió por primera vez, en un movimiento denominado "Entre nosotros", a un numeroso grupo de empleadas de hogar. Muchas de ellas formaban parte de una asociación parroquial llamada Santa Zita, fundada con el fin de brindar un clima de familia y una formación cristiana a las jóvenes que venían a Roma desde las regiones menos ricas de Italia para realizar quehaceres domésticos humildes y fatigosos.

El incipiente movimiento se inspiraba en la "Proclama de Pío XII por un mundo mejor", dirigida a la diócesis de Roma el 10 de febrero de 1952. Dijo el Pontífice:  "Hay que rehacer todo el mundo desde sus cimientos; es necesario transformarlo de salvaje en humano, de humano en divino" (Discorsi e radiomessaggi, 13 [1951-1952] 471). Don Plutino, fiel a las enseñanzas del beato Luis Orione, aceptó con entusiasmo esta invitación. Con el paso de los años, el movimiento "Entre nosotros" ha ido ampliando el ámbito de sus intervenciones a otras ciudades italianas y a Brasil.

3. Queridos hermanos y hermanas, además de dar gracias al Señor, que en estos cinco decenios no ha dejado de fecundar vuestros esfuerzos, os invito a mirar con confianza las perspectivas de desarrollo que se abren ante vosotros. Clases sociales antiguas y nuevas, expuestas a peligros y marginadas, esperan vuestro servicio. Pienso, por ejemplo, en los inmigrantes, en los ancianos con dificultades y en los jóvenes que buscan puntos sólidos de referencia.

Al difundir la "espiritualidad de la acogida", podréis ser artífices de una verdadera fraternidad universal, en la que todo ser humano se sienta acogido sin distinción de clase social, religión, cultura o nacionalidad. A cuantos encontréis en vuestro trabajo ofrecedles no sólo una acogida material, sino también una adecuada formación religiosa.

Con el "proyecto familias" y con vuestra provechosa inserción en el Foro de las asociaciones familiares, sostened a las familias, para que sean células vivas de un mundo renovado y lugares de diálogo y acogida. Con el "proyecto jóvenes", que tiende a potenciar la actividad formativa de los adolescentes, fomentad en las nuevas generaciones una mentalidad abierta y acogedora, estimulando a los jóvenes a ser apóstoles de sus coetáneos y protagonistas de la sociedad del futuro.

Caracterizando el movimiento "Entre nosotros" como familia de familias, comprometeos a trabajar cada vez más por la salvaguardia de los valores humanos y cristianos irrenunciables que han marcado vuestra historia. Así, influiréis de manera eficaz en las estructuras sociales, dando voz a quien no la tiene. Y, en un mundo donde se corre el riesgo de un individualismo encerrado en sí mismo, sed punto de referencia para quien se siente aislado y a merced de las circunstancias.

4. Pero, para que vuestra acción sea eficaz, es preciso en primer lugar mantener vivo e intensificar el contacto diario con Dios en la escucha asidua de su palabra, en la oración y en una intensa vida sacramental. Sólo los hombres y las mujeres de oración pueden ser artífices de una acción social y apostólica influyente. Que en el centro de todo esté la Eucaristía, manantial inagotable de comunión y de compromiso misionero.

Para renovar el mundo y transformarlo de "salvaje en humano y de humano en divino", debéis ser santos, como el beato Luis Orione, en quien don Sebastiano Plutino se inspiró siempre, traduciendo su amor en opciones significativas para la Iglesia y para la sociedad.

María, Salvación del pueblo romano, Madre celestial y protectora del movimiento "Entre nosotros", os guíe y acompañe. Que ella sostenga, además, al instituto secular María de Nazaret, que, compartiendo con vosotros el mismo carisma, está llamado a animar, como levadura y fermento espiritual, todas las actividades y las obras del movimiento. También yo os aseguro un constante recuerdo en el Señor, al mismo tiempo que de buen grado os bendigo a todos.

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