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ALOCUCIÓNDEL PAPA JUAN PABLO II AL
COMITÉ PONTIFICIO PARA LOS CONGRESOS EUCARÍSTICOS INTERNACIONALES
Señores cardenales; venerados hermanos en el episcopado; amadísimos hermanos y
hermanas:
1. Me alegra acogeros y saludaros con gran cordialidad. Saludo con afecto
ante todo al señor cardenal Jozef Tomko, presidente del Comité pontificio para
los congresos eucarísticos internacionales, al que agradezco las palabras que
me ha dirigido en vuestro nombre.
Durante estos días, en que estáis reunidos para programar la actividad del
Comité recientemente renovado en sus componentes, habéis deseado este
encuentro con el Papa. Os agradezco vuestra visita, os doy a cada uno mi cordial
bienvenida y os deseo un buen trabajo.
2. Aprovecho de buen grado esta propicia ocasión para manifestar mi
aprecio más sincero a vuestro Comité, comprometido a promover en toda la
Iglesia el culto eucarístico. Los Congresos eucarísticos constituyen
importantes experiencias de fe y de intensa oración, porque ofrecen a muchos
creyentes la oportunidad de contemplar el rostro de Cristo misteriosamente
velado en el sacramento de la Eucaristía. Por medio de vosotros quisiera
expresar mi más sincera gratitud a los delegados nacionales y a cuantos
contribuyen de diversos modos al éxito de tan importantes manifestaciones de
piedad cristiana.
Sabéis bien cuán importante es la devoción eucarística para la vida de la
Iglesia y para la difusión del Evangelio. En efecto, en la Eucaristía está
contenido el bien espiritual más valioso de la comunidad cristiana, es decir,
Cristo mismo, que en la cruz se inmoló por la salvación de la humanidad.
Proseguid, pues, con dedicación y entusiasmo vuestra obra tan apreciada.
Al mismo tiempo que os aseguro mi recuerdo en la oración, os imparto de corazón
a vosotros y a vuestros seres queridos una especial bendición apostólica.
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