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ALOCUCIÓN
DEL PAPA JUAN PABLO II AL FINAL DE UN CONCIERTO EN CASTELGANDOLFO
Domingo
8 de septiembre de 2002
1. Al término de esta sugestiva velada musical,
me alegra dirigir un cordial saludo a todos vosotros, amables señores y señoras
que habéis tomado parte en el concierto organizado por la fundación
"Mundo del arte" de Moscú en el marco del programa "Mil ciudades
del mundo".
Saludo al señor Dimitry Medvedev, subjefe de la administración del presidente
de la Federación rusa y a las demás autoridades aquí presentes. Extiendo mi
saludo al embajador Vitaly Litvin, representante de la Federación rusa ante la
Santa Sede y le agradezco las cordiales palabras que me acaba de dirigir. Me
alegra vivamente el noble mensaje enviado para este encuentro por Su Santidad
Alexis II, patriarca de Moscú y de todas las Rusias. Le expreso mi saludo
cordial y sincero.
2. Saludo al señor Vladislav Teterin, presidente de la fundación
"Mundo del arte", y le manifiesto a él y a sus colaboradores mi más
profunda gratitud por este don, que me ha complacido mucho. Formulo mis mejores
deseos de que vuestra benemérita fundación contribuya, con sus múltiples
actividades, a difundir los valores humanos y espirituales que constituyen la
base indispensable de todo auténtico progreso moral, civil y cultural de Europa
y de la humanidad entera.
Expreso también mi estima a la orquesta sinfónica del Estado ruso, dirigida
por el maestro Marc Gorenshtein, que ha actuado con gran entusiasmo y maestría,
así como al coro de la Academia del arte y al coro de niños de la Unesco,
dirigidos por el maestro Víctor Popov, que con extraordinario talento y
eficacia han interpretado difíciles piezas musicales.
Renuevo, también en nombre de los presentes, la gratitud tanto a los
organizadores de la velada como a los cualificados miembros de la orquesta y a
los cantores, especialmente a la soprano Ángela Gheorghiu y al tenor
Roberto Alagna. Ojalá que estas iniciativas contribuyan a fomentar la comprensión
y el diálogo entre las personas y los pueblos.
3. Deseando pleno éxito a las iniciativas del programa "Mil ciudades
del mundo", imploro para cada uno de los presentes la bendición del Señor.
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