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DISCURSO DE JUAN PABLO II AL
ALCALDE Y AL CONCEJO MUNICIPAL DE CASTELGANDOLFO
Lunes
30 de septiembre de 2002
1. Me alegra dirigirle un cordial saludo a usted, señor alcalde, y a los
honorables señores miembros de la Junta y del Concejo municipal, al término de
mi estancia estiva en Castelgandolfo. Aquí, el Señor me ha concedido
transcurrir días serenos y relajados, en contacto con la naturaleza, beneficiándome
del clima saludable de estas colinas. Al prepararme para reanudar mi ministerio
pastoral en el Vaticano, fortalecido por estos meses de descanso, deseo
agradeceros a cada uno la solicitud y la disponibilidad que me habéis
demostrado a mí y a mis colaboradores.
De manera especial le agradezco a usted, señor alcalde, las amables palabras
que me ha dirigido y los sentimientos que ha querido expresar en nombre de la
Administración y de todos los habitantes de Castelgandolfo.
2. Al despedirme de esta comunidad, siempre tan querida para mí, deseo
manifestar una vez más mi profundo aprecio por la hospitalidad y la generosidad
que los habitantes han dispensado no sólo al Papa, sino también a los
peregrinos y a los visitantes que han venido para encontrarse con él. ¡Gracias
de corazón! Amadísimos hermanos y hermanas, deseo aseguraros mi afecto y mi
constante cercanía espiritual. Os llevo en mi corazón, junto con todas
vuestras intenciones, y os pido al mismo tiempo que me acompañéis con vuestra
oración.
Os encomiendo a cada uno a la intercesión de María, Reina de la paz, y a todos
imparto de corazón mi bendición.
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