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ALOCUCIÓN
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II AL PONTIFICIO SEMINARIO FRANCÉS
Lunes 1 de diciembre de 2003
Señores cardenales; querido superior; amados hermanos en el sacerdocio; queridos
seminaristas; queridos amigos:
Me alegra acogeros en este momento en que vuestro seminario celebra su 150°
aniversario. Saludo en particular a los dos cardenales presentes, que han salido
de vuestra casa. La formación de los futuros sacerdotes es una tarea fundamental
en la Iglesia, y requiere la atención de los obispos, que son sus primeros
responsables, pues a ellos corresponde llamar a las órdenes sagradas, después
del discernimiento con los sacerdotes designados para ello. Aprovechad esta
etapa para dejaros guiar por el Señor, con gran docilidad al Espíritu y con
profunda obediencia a la Iglesia y a sus pastores. Vuestra formación integral es
una maduración humana, espiritual, moral e intelectual, que implica realizar la
verdad a lo largo de su camino, a la luz de Cristo y en el contacto con las
realidades pastorales, aceptando con confianza la ayuda de los formadores en el
seno de una comunidad. Tenéis también la gran posibilidad de ser un lugar de
acogida fraterna para los sacerdotes franceses que viven en Roma y para los
sacerdotes que están de paso, haciendo así una experiencia formadora del
presbiterio. Saludo, por último, al personal laico encargado del funcionamiento
del seminario.
Encomendándoos a la Inmaculada, Tutela Domus, os imparto a todos con
afecto la bendición apostólica.
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