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ALOCUCIÓN
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS PARTICIPANTES EN UN COLOQUIO ORGANIZADO
POR EL CONSEJO PONTIFICIO PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
Martes 2 de diciembre de
2003
Queridos amigos:
Me alegra daros la bienvenida a los participantes en el coloquio sobre "verdad,
justicia, amor y libertad: pilares de paz". De modo particular, saludo al
secretario del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso, arzobispo Pier
Luigi Celata, y al jefe de la Organización para la cultura islámica y las
comunicaciones de Teherán, ayatolá Mahmoud Mohammadi Araqi. Doy las gracias a
ambas instituciones por haber patrocinado este acontecimiento, que es el cuarto
coloquio organizado por ellas.
Hoy es particularmente urgente la necesidad de diálogo, comprensión y
cooperación entre las grandes religiones del mundo, en especial entre el
cristianismo y el islam. De hecho, la religión está llamada a construir puentes
entre las personas, los pueblos y las culturas, a ser signo de esperanza para la
humanidad.
Os exhorto a vosotros, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a unir
vuestras voces a la mía para repetir que el santo nombre de Dios jamás debe
usarse para incitar a la violencia o al terrorismo, para fomentar el odio o la
exclusión. Confío en que vuestro diálogo continuo y vuestra cooperación, de los
cuales este coloquio es un ejemplo elocuente, ayude mucho a los cristianos y a
los musulmanes a ser instrumentos cada vez más eficaces de paz en nuestro mundo.
Que Dios todopoderoso bendiga vuestros esfuerzos y conceda a toda la humanidad
la valentía y la fuerza para abrazar la verdad, la justicia, el amor y la
libertad como verdaderos pilares de paz.
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