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CARTA DEL SANTO PADRE
JUAN PABLO II AL CARDENAL FRANCIS ARINZE PREFECTO DE LA CONGREGACIÓN
PARA EL CULTO DIVINO
Al venerado hermano
cardenal FRANCIS ARINZE
Prefecto de la Congregación
para el culto divino
y la disciplina de los sacramentos
A cuarenta años de distancia del 4 de diciembre de 1963, día en que mi venerado
predecesor el Papa Pablo VI promulgó la constitución
Sacrosanctum Concilium,
primer fruto del concilio Vaticano II, esa Congregación para el culto divino
y la disciplina de los sacramentos ha organizado, oportunamente, una jornada
de estudio para poner de relieve los temas de fondo de la renovación litúrgica
impulsada por el Concilio.
A la vez que me alegro por esa iniciativa, aprovecho de buen grado la ocasión
para transmitirle a usted, venerado hermano, y a todos los participantes en el
congreso, la carta que he preparado para recordar la promulgación de esa
constitución conciliar, la cual ha marcado, en la vida de la Iglesia, una etapa
de importancia fundamental para la promoción y el desarrollo de la liturgia.
Al encomendar a ese dicasterio la tarea de dar a conocer al pueblo cristiano el
contenido de la anexa carta apostólica, aseguro mi presencia espiritual
en los trabajos del congreso, mientras de corazón le envío a usted, venerado
hermano, a sus colaboradores, a los relatores y a todos los presentes, una
especial bendición apostólica, prenda de abundantes favores celestiales.
Vaticano, 4 de diciembre de 2003
IOANNES PAULUS II
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