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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A UNA DELEGACIÓN
DE LA ORGANIZACIÓN PARA LA LIBERACIÓN DE PALESTINA
Lunes 10 de noviembre de 2003
Distinguidos huéspedes:
Me complace dar la bienvenida a vuestra delegación y os pido que tengáis la
amabilidad de transmitir mi saludo y mis mejores deseos al presidente Yaser
Arafat y a todo el pueblo palestino. Confío en que esta visita de destacados
cristianos palestinos a la Santa Sede lleve a una mejor comprensión de la
situación de los cristianos en los territorios palestinos y del importante papel
que pueden desempeñar en la promoción de las legítimas aspiraciones del pueblo
palestino.
A pesar de los recientes retrocesos en el camino hacia la paz y de los nuevos
brotes de violencia e injusticia, debemos seguir afirmando que la paz es posible
y que la solución de las diferencias sólo puede lograrse a través del diálogo
paciente y del compromiso perseverante de las personas de buena voluntad de
ambas partes.
El terrorismo debe condenarse en todas sus formas, no sólo porque es una
traición a nuestra humanidad común, sino también porque es absolutamente incapaz
de poner los fundamentos políticos, morales y espirituales necesarios para la
libertad y la autodeterminación auténtica de un pueblo.
Exhorto, una vez más, a todas las partes a respetar plenamente las resoluciones
de las Naciones Unidas y las obligaciones contraídas al aceptar el proceso de
paz, con el compromiso de una búsqueda común de la reconciliación, la justicia y
la construcción de una coexistencia segura y armoniosa en Tierra Santa.
Asimismo, albergo la esperanza de que la Constitución nacional que se está
redactando actualmente exprese las aspiraciones más elevadas y los valores más
queridos por todo el pueblo palestino, con el debido reconocimiento de todas las
comunidades religiosas y la adecuada protección legal de su libertad de culto y
de expresión.
Queridos amigos, a través de vosotros envío un cordial saludo a los cristianos
de Tierra Santa, que ocupan un lugar muy especial en mi corazón. Sobre vosotros
y sobre todo el pueblo palestino invoco las bendiciones divinas de sabiduría,
fortaleza y paz.
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