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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
AL PRESIDENTE DE LA REP
ÚBLICA DE MOLDAVIA,
VLADIMIR VORONIN

Viernes 28 de noviembre de 2003

 

Señor presidente: 

1. Me alegra dirigirle un saludo cordial y expresarle sentimientos de gratitud por la visita que me hace esta mañana. Se trata del primer encuentro entre la autoridad suprema de la República de Moldavia y el Sucesor de Pedro desde que su país ha entrado en la escena internacional como nación soberana e independiente. ¡Bienvenido sea!

Al dirigirme a usted, quiero enviar también a sus compatriotas un afectuoso saludo, junto con mi aliento a proseguir con confianza en la edificación de una nación digna de sus nobles tradiciones. El país que usted representa acaba de conquistar la libertad; por eso, pide ser apoyado comprensivamente en sus esfuerzos por superar las inevitables dificultades que son propias, sobre todo, de los comienzos. Moldavia, situada en la frontera entre el mundo latino y el mundo eslavo, no puede por menos de hacer del diálogo un instrumento operativo esencial de su acción, para suscitar posibilidades concretas de paz, de justicia y de bienestar.

2. La comunidad católica, aunque es poco numerosa, está comprometida activamente, bajo la guía de su celoso pastor, en ese proceso, como interlocutora activa y generosa de la sociedad.
Me complace subrayar que la Iglesia en Moldavia puede cumplir libremente su misión evangelizadora y caritativa, y que el Estado le reconoce personalidad jurídica.

Es de desear que, sin prejuicio para nadie, el diálogo entre las autoridades del Estado y la Iglesia católica continúe de manera provechosa, en beneficio de toda la sociedad moldava, en el respeto de las normas de la democracia y de la igualdad de todas las confesiones religiosas.

Señor presidente, al mismo tiempo que renuevo la expresión de mi aprecio por su amable visita, le pido que transmita a sus compatriotas la seguridad de mi oración y de mi constante recuerdo, para que puedan avanzar cada vez más por el camino de la prosperidad y de la paz, confortados por las bendiciones del cielo.

 

© Copyright 2003 - Libreria Editrice Vaticana

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