 |
PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II AL FINAL DE LA COMIDA CON EL
COLEGIO CARDENALICIO
Sábado 18 de octubre de 2003
Señores cardenales; queridos hermanos en el episcopado:
1. Conservo en mi corazón el emotivo recuerdo de la solemne celebración
eucarística del jueves pasado, que me hizo revivir lo que sucedió hace
veinticinco años. Con alegría y gratitud comparto con vosotros este ágape
fraterno. Se prolonga así la experiencia de intensa comunión, vivida durante el
interesante congreso organizado por el Colegio cardenalicio.
Os agradezco de corazón a cada uno de vosotros, venerados hermanos, la afectuosa
cercanía que me testimoniáis en toda ocasión. Expreso mi gratitud, de modo
particular, al cardenal secretario de Estado, que se ha hecho intérprete de los
sentimientos comunes, y a todo el Colegio cardenalicio por el generoso donativo
que me ha hecho. Se destinará a las comunidades cristianas de Tierra Santa, tan
duramente probadas.
2. Seguiremos encontrándonos durante los próximos días, primero para la
beatificación de la madre Teresa y después para el consistorio. Son jornadas
llenas de significado, que ponen de manifiesto la unidad y la vitalidad de la
Iglesia.
Extiendo mi agradecimiento al director y al personal de esta casa acogedora y
funcional que nos hospeda, así como a cuantos han preparado nuestra mesa.
3. Gracias, gracias, una vez más, a todos vosotros por vuestra presencia y por
el amor que albergáis por la Iglesia. Cuando volváis a vuestras sedes, llevad mi
saludo a vuestras comunidades eclesiales y asegurad a vuestros fieles que el
Papa los ama mucho. Agradecedles de modo especial las oraciones y la cercanía
espiritual que han demostrado a mi persona durante estos días. Con gran afecto,
os imparto ahora mi bendición a vosotros y a vuestras comunidades.
|