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ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS NUEVOS CARDENALES CON SUS FAMILIARES


Jueves 23 de octubre de 2003

 

Venerados hermanos cardenales; 
amadísimos hermanos y hermanas: 

1. Después de las solemnes celebraciones del pasado martes y de ayer, me alegra encontrarme con vosotros también hoy.

Os saludo ante todo a vosotros, venerados cardenales italianos. Juntamente con vosotros, deseo saludar a vuestros familiares, amigos y diocesanos, que os acompañan. Estoy seguro de que continuarán siguiéndoos con su oración y con su afectuoso apoyo.
Saludo con afecto a los nuevos cardenales de lengua francesa y a los peregrinos francófonos que han venido para estar junto a ellos con ocasión del consistorio de su creación. A todos imparto mi bendición.

Saludo a los nuevos cardenales de lengua inglesa juntamente con los peregrinos que los han acompañado a Roma. Que vuestra estancia en la ciudad de los Apóstoles os confirme en la fe, en la esperanza y en el amor. Os bendigo cordialmente a todos.

Saludo afectuosamente a los nuevos cardenales de lengua española, así como a quienes les acompañan. Bendigo a todos de corazón.

Saludo con afecto al nuevo cardenal de la arquidiócesis de Río de Janeiro y a los peregrinos de Brasil que lo acompañan. Sobre todos descienda mi bendición.

Saludo cordialmente a los padres dehonianos y a todos los que durante estos días acompañan al cardenal Stanislaw. Junto con vosotros doy gracias a Dios, porque he podido conferir esta dignidad a un sacerdote celoso, conocido investigador y fiel amigo. Pido a Dios que lo bendiga a él y a todos vosotros.

2. Venerados y queridos hermanos, al renovaros mi saludo fraterno y mis cordiales felicitaciones por la misión que se os ha confiado al servicio de la Iglesia, deseo encomendar vuestras personas y vuestro ministerio a la protección celestial de la Virgen santísima. Que san Pedro y san Pablo también intercedan por vosotros.

Con estos sentimientos, de corazón os renuevo mi bendición a vosotros y a cuantos os acompañan con alegría y afecto, así como a todos los que encontréis en vuestro ministerio pastoral.

 

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