Venerados hermanos cardenales;
amadísimos hermanos y hermanas:
1. Después de las solemnes celebraciones del pasado martes y de ayer, me alegra
encontrarme con vosotros también hoy.
Os saludo ante todo a vosotros, venerados cardenales italianos. Juntamente con
vosotros, deseo saludar a vuestros familiares, amigos y diocesanos, que os
acompañan. Estoy seguro de que continuarán siguiéndoos con su oración y con su
afectuoso apoyo.
Saludo con afecto a los nuevos cardenales de lengua francesa y a los peregrinos
francófonos que han venido para estar junto a ellos con ocasión del consistorio
de su creación. A todos imparto mi bendición.
Saludo a los nuevos cardenales de lengua inglesa juntamente con los peregrinos
que los han acompañado a Roma. Que vuestra estancia en la ciudad de los
Apóstoles os confirme en la fe, en la esperanza y en el amor. Os bendigo
cordialmente a todos.
Saludo afectuosamente a los nuevos cardenales de lengua española, así como a
quienes les acompañan. Bendigo a todos de corazón.
Saludo con afecto al nuevo cardenal de la arquidiócesis de Río de Janeiro y a
los peregrinos de Brasil que lo acompañan. Sobre todos descienda mi bendición.
Saludo cordialmente a los padres dehonianos y a todos los que durante estos días
acompañan al cardenal Stanislaw. Junto con vosotros doy gracias a Dios, porque
he podido conferir esta dignidad a un sacerdote celoso, conocido investigador y
fiel amigo. Pido a Dios que lo bendiga a él y a todos vosotros.
2. Venerados y queridos hermanos, al renovaros mi saludo fraterno y mis
cordiales felicitaciones por la misión que se os ha confiado al servicio de la
Iglesia, deseo encomendar vuestras personas y vuestro ministerio a la protección
celestial de la Virgen santísima. Que san Pedro y san Pablo también intercedan
por vosotros.
Con estos sentimientos, de corazón os renuevo mi bendición a vosotros y a
cuantos os acompañan con alegría y afecto, así como a todos los que encontréis
en vuestro ministerio pastoral.