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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO A UNA
DELEGACIÓN
DEL CUERPO DIPLOMÁTICO ACREDITADO ANTE LA SANTA SEDE QUE ACUDIÓ AL
VATICANO PARA FELICITAR A SU SANTIDAD
Viernes 31 de octubre de 2003
Señores embajadores:
Agradezco de corazón las cordiales expresiones de felicitación que vuestro
decano me ha dirigido en vuestro nombre y en el de todo el Cuerpo diplomático
acreditado ante la Santa Sede, recordando el XXV aniversario de mi pontificado.
Agradezco también el significativo regalo que me habéis hecho en esta
circunstancia.
En vuestra delegación, en la que se hallan representadas las diversas áreas
geográficas del mundo, me alegra saludar a todos los países con los que la Santa
Sede mantiene relaciones diplomáticas. Aprovecho de buen grado esta oportunidad
para manifestar mi viva gratitud por las numerosas muestras de cercanía que
durante estos días me han llegado de cada uno de ellos.
A vosotros, ilustres señores, os renuevo mi deseo de un sereno y provechoso
cumplimiento de vuestra elevada misión al servicio de la concordia y de la paz.
Con estos sentimientos, invoco sobre vosotros, sobre vuestros seres queridos y
sobre vuestro trabajo, la abundancia de las bendiciones de Dios omnipotente.
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