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ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN
PABLO II A LA ASAMBLEA PLENARIA DE LA PONTIFICIA COMISI ÓN
BÍBLICA
Martes 20 de abril
de 2004
Señor cardenal; queridos miembros de la Pontificia Comisión Bíblica:
1. Me alegra acogeros una vez más con ocasión de vuestra asamblea plenaria
anual. Deseo saludar en particular al presidente, el señor cardenal Joseph
Ratzinger, al que agradezco la interesante presentación de vuestros trabajos.
2. Os habéis reunido nuevamente para profundizar en una cuestión muy
importante: la relación entre Biblia y moral. Se trata de un tema que no sólo
concierne al creyente, sino también, en cierto sentido, a todas las personas de
buena voluntad. En efecto, a través de la Biblia, Dios habla y se revela a sí
mismo e indica la base sólida y la orientación segura para el comportamiento
humano. Conocer a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, reconocer su infinita
bondad, saber con corazón agradecido y sincero que "toda dádiva buena y todo don
perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces" (St 1, 17),
descubrir en los dones que Dios nos ha dado las tareas que nos ha confiado,
obrar conscientes de nuestra responsabilidad con respecto a él, son algunas de
las actitudes fundamentales de una moral bíblica.
3. La Biblia nos presenta riquezas inagotables de esta revelación de Dios y de
su amor a la humanidad. La tarea de vuestro compromiso común consiste en
facilitar al pueblo cristiano el acceso a estos tesoros.
Deseándoos un provechoso desarrollo de vuestros estudios, invoco sobre vosotros
y sobre vuestro trabajo la luz del Espíritu Santo, y os imparto a todos mi
afectuosa bendición.
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