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ALOCUCIÓN
DEL PAPA JUAN PABLO II EN LA ENTREGA DEL PREMIO ERICE "ETTORE MAJORANA,
CIENCIA PARA LA PAZ"
Martes 7 de diciembre de 2004
Ilustres señores, gentiles señoras:
1. Con gran cordialidad os acojo en este encuentro, que reviste un alto valor
simbólico. Gracias por vuestra cualificada presencia. Os saludo a cada uno de
vosotros, ilustres miembros de la comunidad científica internacional.
Saludo a las autoridades y a los representantes de las instituciones públicas.
En particular, saludo al profesor Antonino Zichichi, y le agradezco las palabras
que me ha dirigido en nombre de todos.
2. Recibo hoy de vuestras manos el premio Erice "Ettore Majorana, ciencia para
la paz". Agradezco este don generoso, que destinaré a becas para estudiantes
necesitados del tercer mundo.
El premio está vinculado a la memoria del célebre físico italiano, que
contribuyó notablemente al desarrollo de la física nuclear teórica. A él está
dedicado el Centro internacional de cultura científica, fundado hace más de
cuarenta años por el profesor Antonino Zichichi en Erice, Sicilia, y que con el
paso del tiempo se ha convertido en un significativo "cenáculo" de actividades
culturales que abarcan diversos campos del saber moderno.
En otras ocasiones he podido apreciar el trabajo que se realiza allí, y los
felicito por los resultados obtenidos.
3. Ojalá que el esfuerzo conjunto de la comunidad científica internacional, de
las instituciones públicas y de todas las personas de buena voluntad garantice a
la humanidad un futuro de esperanza y de paz. Que Dios haga fecundo este
compromiso común; y que ayude, en particular a los creyentes que se dedican a la
investigación científica, a dar un claro testimonio evangélico y a favorecer el
diálogo entre la ciencia y la fe.
Encomiendo estos deseos a la intercesión de María, a la vez que de corazón os
bendigo a vosotros, aquí presentes, a vuestros seres queridos y a todos los que
frecuentan el centro "Ettore Majorana" de Erice.
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