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DISCURSO
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LA FRATERNIDAD SACERDOTAL DE LOS HIJOS DE LA
CRUZ
Lunes
13 de diciembre de 2004
1. Os acojo hoy con alegría y os saludo cordialmente, queridos Hijos de la Cruz.
Saludo al cardenal Andrzej Maria Deskur, que os acompaña, y a los responsables
de vuestro instituto.
Este encuentro asume un valor singular porque tiene lugar pocos días después de
la solemnidad de la Inmaculada Concepción. Además, este año se celebra el 150°
aniversario de la proclamación de este importante dogma mariano por parte de mi
predecesor el beato Pío IX.
2. Queridos Hijos de la Cruz, vuestra espiritualidad está impregnada de devoción
y amor a la Virgen Madre de Dios.
Amad a la Virgen, a la que os habéis consagrado totalmente, y sed, como ella,
discípulos fieles de Cristo. Servid con entusiasmo a la Iglesia, cultivando la
unidad y la plena sintonía con los pastores de las comunidades cristianas a las
que prestáis vuestra colaboración pastoral. Así, seréis testigos eficaces de
aquel que, desde lo alto de la cruz, nos encomendó a todos como hijos a su
dulcísima Madre.
Que la Inmaculada siga guiando vuestros pasos y os haga cada vez más conformes a
Jesús, a quien dentro de algunos días contemplaremos como Niño en el misterio de
la santa Navidad. Os expreso a todos mi cordial felicitación por las fiestas
navideñas y os bendigo de corazón.
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