Excelencias:
1. Os acojo con placer, con ocasión de la presentación de las cartas que os
acreditan como embajadores extraordinarios y plenipotenciarios de vuestros
países: Kenia, Luxemburgo, Malawi, Noruega y Tailandia. Os doy las gracias por
haberme transmitido las amables palabras de vuestros jefes de Estado; os ruego
que al volver les expreséis mis mejores deseos para sus personas y para la
importante misión que realizan al servicio de su país. A través de vosotros
saludo también a los responsables civiles y religiosos de vuestras naciones, y a
todos vuestros compatriotas, con un saludo especial para las comunidades
católicas.
2. Nuestro mundo sigue marcado por el flagelo de la guerra. Ante los dramas
humanitarios, la comunidad internacional está llamada a impulsar acciones
creativas, en el ámbito de la caridad, la economía y la política. Es importante
que la diplomacia, por su parte, se esfuerce por hacer que triunfe la paz.
Exhorto una vez más a todos los hombres de buena voluntad a que depongan
definitivamente las armas y se comprometan en el camino del diálogo confiado y
fraterno. La violencia no favorece la causa de los pueblos, ni su desarrollo.
Por tanto, hago votos para que nuestros contemporáneos, en particular las
personas de las que depende el destino de los pueblos, se preocupen cada vez más
por el servicio al hombre y al bien común.
Os expreso mis mejores deseos para vuestra nueva misión e invoco sobre vosotros,
sobre vuestras familias, sobre vuestros colaboradores y sobre vuestros países la
abundancia de los beneficios divinos.
*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n. 52 p.5.
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