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ALOCUCIÓN
DEL PAPA JUAN PABLO II A UN GRUPO DE ALUMNOS DEL SEMINARIO MAYOR DE VIENA
Martes 3 de febrero de 2004
Eminentísimo señor cardenal; estimado rector; queridos seminaristas:
Con gran alegría os doy la bienvenida a todos en el palacio apostólico. En el
marco de vuestra formación en el seminario, habéis venido en peregrinación a las
tumbas de los Apóstoles y a la Sede del Sucesor de Pedro. Que esta visita
fortalezca vuestra unión con la Iglesia universal.
"Venid y lo veréis" (Jn 1, 39). Con estas palabras, Cristo invitó a los
primeros discípulos a seguirlo y a permanecer con él. El seminario es, "a su
manera, una continuación, en la Iglesia, de la íntima comunidad apostólica
formada en torno a Jesús" (Pastores dabo vobis, 60).
Queridos seminaristas, vuestra amistad con Cristo, el Señor de vuestra valiosa
vocación, y vuestra disponibilidad a seguirlo en la comunidad jerárquica de la
Iglesia, deben ser cada vez más profundas. Para ello os ayudará y os formará la
vida en el seminario.
Es preciso dar cada día de nuevo una respuesta a la pregunta decisiva de
Cristo: "¿Me amas?".
El estudio y la oración, la recepción regular del sacramento de la penitencia y
la participación fervorosa en el sacrificio eucarístico son medios
indispensables en el camino de la santificación.
Así pues, que el Señor os conceda la gracia -ya desde ahora, y después, cuando
seáis sacerdotes- de seguir su santa llamada con la entrega total de vuestra
vida. Para ello os imparto de corazón, por intercesión de la Virgen María, Madre
de Dios, la bendición apostólica.
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