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ALOCUCIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II AL SEÑOR JULIAN ROBERT HUNTE,
PRESIDENTE DE LA 58ª SESIÓN DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU*
Sábado 7 de febrero de 2004
Señor presidente:
Me complace darle la bienvenida al Vaticano en su función de presidente de la
58ª sesión de la Asamblea general de las Naciones Unidas. Como sabe, la Santa
Sede considera la Organización de las Naciones Unidas como un medio
indispensable para la promoción del bien común universal. Usted ha puesto en
marcha una reestructuración con el fin de que la Organización funcione mejor.
Esto asegurará una instancia superior eficaz para la justa solución de los
problemas internacionales y también permitirá que la Organización de las
Naciones Unidas sea una autoridad moral cada vez más respetada por la comunidad
internacional. Espero que los Estados miembros consideren esta reforma como "una
precisa obligación moral y política, que requiere prudencia y determinación" (Mensaje
para la Jornada mundial de la paz de 2004, n. 7), así como un requisito
previo necesario para el crecimiento de un orden internacional al servicio de
toda la familia humana. Expreso mis mejores deseos de éxito para sus esfuerzos
en favor de ese objetivo, y de buen grado invoco sobre usted y sobre sus
colaboradores las bendiciones divinas de sabiduría, fortaleza y paz.
*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n.8 p.9.
© Copyright 2004 - Libreria Editrice Vaticana
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