12 de febrero de 2004
Señor Presidente:
Le recibo con gusto en esta visita que ha querido hacerme, renovándome las
muestras de afecto y estima al Papa que distinguen a los colombianos. Me
complazco por la colaboración existente entre la Iglesia y las Autoridades de
su País. Colombia está muy presente en mi recuerdo y en mi oración, pidiendo que
sus gentes caminen sin desánimos hacia la auténtica paz social, rechazando
cualquier forma de violencia y generando nuevas formas de convivencia por el
camino seguro y firme de la justicia, promoviendo capilarmente desde todos los
rincones de la nación unidad, fraternidad y respeto de cada uno.
Es hora de sedimentar bases firmes para la reconstrucción moral y material de
vuestra comunidad nacional para el restablecimiento de una sociedad justa,
solidaria, responsable y pacífica.
Le agradezco su visita y renuevo mis votos por el progreso espiritual y
material de los colombianos, por su convivencia en concordia y libertad, a la
vez que invoco del Altísimo toda clase de bendiciones sobre los amadísimos
hijos e hijas de Colombia, sobre las familias, las comunidades eclesiales y las
diversas instituciones públicas y quienes las rigen, a la vez que, confiando
esos deseos a la maternal intercesión de Nuestra Señora de Chiquinquirá, Reina
de Colombia, les imparto la Bendición Apostólica.
*Insegnamenti di Giovanni Paolo II, vol. XXVII, 1 p. 185-186.
L'Osservatore Romano 13.2.2004 p.4;
L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n.7 p.5.
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