 |
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN
PABLO II A LOS ADMINISTRADORES DE LA REGI ÓN
DEL LACIO, DEL AYUNTAMIENTO Y DE LA PROVINCIA DE ROMA
Jueves
15 de enero
de 2004
Ilustres señores y amables señoras:
1. Bienvenidos a este encuentro que, al inicio del nuevo año, nos brinda la
oportunidad de un cordial intercambio de felicitaciones. Gracias por vuestra
grata visita. Dirijo un deferente saludo al presidente de la junta regional,
honorable Francesco Storace, al alcalde de Roma, honorable Walter Veltroni, y al
presidente de la Provincia, honorable Enrico Gasbarra. Deseo expresarles mi
profundo agradecimiento por las amables palabras con las que han querido hacerse
intérpretes de los sentimientos de todos los presentes. Saludo a los presidentes
y a los miembros de las tres asambleas, así como a sus colaboradores. Aprovecho
la ocasión para enviar un afectuoso saludo a todos los habitantes de la ciudad,
de la provincia de Roma y de la región del Lacio.
I
2. Las dificultades que marcan la actual situación del mundo se perciben también
en nuestra región. Pero precisamente en los momentos difíciles pueden y deben
manifestarse más claramente las energías positivas de una población y de sus
representantes. Por tanto, me complace renovaros la cordial invitación a la
confianza y a la cohesión solidaria que en repetidas ocasiones he dirigido al
pueblo italiano.
Es indispensable la aportación de cada uno para construir una sociedad más justa
y fraterna. Es preciso superar juntos las tensiones y los conflictos; es
necesario luchar unidos contra el terrorismo que, por desgracia, también ha
afectado a nuestra amada ciudad.
El camino para derrotar y prevenir cualquier forma de violencia consiste en
esforzarse por construir la "civilización del amor". En efecto, como subrayé en
el mensaje para la reciente Jornada mundial de la paz, el amor es "la forma
más alta y más noble de relación de los seres humanos entre sí" (n. 10).
3. No podemos menos de pensar en la familia como lugar prioritario para realizar
la "civilización del amor". La familia constituye el espacio humano en el que la
persona, desde el inicio de su existencia, puede experimentar el calor del
afecto y crecer de modo armonioso. Precisamente por eso, se aceptan de buen
grado opciones políticas y administrativas idóneas para sostener a la familia,
considerada como "sociedad natural fundada en el matrimonio", como dice la
Constitución italiana (art. 29). En este contexto se insertan las medidas
que las administraciones guiadas por vosotros han tomado para apoyar a las
familias con hijos durante los primeros años de vida, o para confirmar el papel
primario de la institución familiar en la educación de los hijos. Para ello, la
escuela reviste siempre una importancia fundamental. La Iglesia se alegra de
contribuir a ello con sus centros escolares, que desempeñan una apreciada
función social y que, por este motivo, tienen derecho a ser sostenidas.
4. Muchos otros sectores de la vida social requieren intervenciones concretas.
Pienso en quienes se encuentran en situación de mayor necesidad, en los ancianos
que viven solos, en los menores abandonados, y en los sectores sociales más
débiles, como los de numerosos inmigrantes. Pienso en la juventud, que mira con
confianza al futuro y espera ser educada en la justicia, en la solidaridad y en
la paz. Las parroquias, las comunidades religiosas, las instituciones católicas
y el voluntariado seguirán ofreciendo en Roma, en la Provincia y en todo el
territorio regional su contribución capilar, explotando todos sus recursos
humanos y espirituales.
5. Honorables representantes de las administraciones regional, provincial y
municipal, ¡gracias por todo lo que estáis haciendo con empeño! Os agradezco, en
particular, la atención que prestáis a la acción pastoral y social de la
Iglesia, preocupada siempre y únicamente por servir al hombre y testimoniar el
Evangelio de la esperanza.
Os encomiendo a vosotros y todos vuestros proyectos a la Virgen María, invocada
en la ciudad, en la provincia y en el Lacio con muchos títulos sugestivos, que
testimonian una intensa y arraigada devoción entre la gente. Os aseguro un
recuerdo en la oración e invoco la bendición de Dios sobre vosotros, sobre
vuestros colaboradores, sobre vuestras familias y sobre las poblaciones que
representáis. ¡Feliz año nuevo a todos!
|