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DISCURSO DEL SANTO
PADRE JUAN PABLO II A LOS PRÍNCIPES
DE ASTURIAS
Lunes
28 de junio de 2004
Altezas:
Me es grato recibirles en esta audiencia, poco tiempo después haber celebrado el
Sacramento del Matrimonio, y les agradezco la deferencia de haber querido
visitarme en los comienzos de su vida conyugal. El nacimiento de una nueva
familia es siempre un gran acontecimiento. Lo es para los esposos, cuyo amor
mutuo se enriquece y afianza con la gracia divina. Lo es también para las
respectivas familias y para la sociedad, pues una convivencia fiel que no
caduca, conlleva nuevas esperanzas y promesas de vida.
Renuevo, pues, los votos que ya les envié para el día de la boda, y pido a Dios
que les ayude en este nuevo estado de vida, para que formen un hogar feliz, el
cual, por el relieve que tiene en la sociedad española, sea también punto de
referencia ejemplar para tantas familias de esa querida Nación.
Les ruego que lleven mi saludo a sus Majestades los Reyes, así como a todos los
españoles que en este tiempo les han dado expresivas muestras de afecto. Reitero
mi saludo y mis mejores deseos, a la vez que les bendigo de corazón.
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