 |
MENSAJE DEL PAPA JUAN PABLO II
CON MOTIVO DE LA INAUGURACI ÓN
DE UN CENTRO DE ASISTENCIA SOCIAL EN BACAU (RUMANÍA)
Al venerado hermano
Señor cardenal
FIORENZO ANGELINI
Presidente emérito del
Consejo pontificio
para los agentes sanitarios
1. Me ha complacido saber que usted irá a inaugurar el centro socio-sanitario
"Casa de la Santa Faz de Jesús", que la benemérita congregación de las
religiosas Benedictinas Reparadoras de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo,
siguiendo su inspiración y su guía, ha realizado en la colina de Magura, en la
ciudad de Bacau. Le dirijo mi cordial saludo a usted, al obispo de Iasi,
monseñor Petru Gherghel, y a los venerados hermanos en el episcopado, así como a
las autoridades civiles, religiosas y militares, a los sacerdotes, a las
personas consagradas y a los laicos que participen en ese significativo
acontecimiento.
Con la mente y el corazón me dirijo espiritualmente a Rumanía, nación muy
querida para mí, recordando con gran emoción la memorable visita que tuve la
alegría de realizar en 1999. Peregrino de fe y de esperanza, fui acogido
entonces con gran afecto por el presidente y las autoridades estatales, por Su
Beatitud el patriarca Teóctist y por todo el pueblo de la venerable Iglesia
ortodoxa de Rumanía. Recibí un abrazo particularmente fraterno de los obispos y
de las amadas comunidades católicas, tanto de rito bizantino como latino.
2. El nuevo centro de asistencia, con local anexo para el culto dedicado a
Jesús, eterno sacerdote, está destinado a acoger a personas ancianas y
discapacitadas, comenzando por los sacerdotes. Se trata de un importante
servicio en favor de personas que se encuentran en situación de pobreza o de
enfermedad y cuyos familiares no pueden afrontar sus necesidades. Por tanto, la
iniciativa constituye una respuesta concreta al mandamiento divino de amar a
Dios y al prójimo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas
(cf. Mc 12, 29-31). Al mismo tiempo, da una aportación solidaria a las
necesidades del país que, tras salir del yugo comunista, está reorganizando su
vida económica y social.
Me complace expresarle, en esta circunstancia, mi profundo aprecio a usted,
señor cardenal, a la superiora general y a las religiosas Benedictinas
Reparadoras de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, así como a cuantos han
apoyado y realizado concretamente esta benéfica obra. Constituye una
significativa ayuda a los pobres, a los enfermos y a los ancianos, testimoniando
de manera efectiva la "creatividad de la caridad", a la que invité a la Iglesia
en la carta apostólica
Novo millennio ineunte (cf. n. 50).
3. A través de la dedicación de cuantos trabajen en ese nuevo centro, numerosas
personas podrán experimentar la ternura providente del Padre celestial. Deseo
que los esfuerzos realizados con vistas a este importante servicio social
susciten en la comunidad de los discípulos de Cristo renovados propósitos de
solidaridad y de generosa cooperación en Rumanía, nación situada como puente
entre Oriente y Occidente.
Con estos sentimientos, a la vez que invoco abundantes dones celestiales sobre
todos los que han cooperado de diversas maneras en la construcción de ese
importante centro socio-sanitario, de corazón le imparto a usted, venerado
hermano, y a las personas presentes en la solemne inauguración, la implorada
bendición apostólica.
Vaticano, 13 de mayo de 2004
|