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ALOCUCIÓN
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A UNA DELEGACIÓN DE MACEDONIA
Lunes 24 de mayo de 2004
Señor presidente; distinguidos señores y señoras:
1. Me alegra daros la bienvenida al Vaticano durante vuestra visita a Roma para
el tradicional y cordial homenaje que rendís a san Cirilo y san Metodio,
apóstoles de los pueblos eslavos, cuya memoria se conserva en la venerable
basílica de San Clemente.
Le dirijo a usted, señor presidente, mi cordial saludo y mi sincera felicitación
por el importante cargo que le ha sido encomendado al servicio de su nación. Mi
pensamiento va a todos los que lo acompañan, a los representantes de las
Iglesias y a todos los miembros de la comunidad nacional, cercanos a mi corazón.
2. Vuestro país ha reafirmado sabiamente su compromiso de seguir por el camino
de la paz y la reconciliación. Es un honor para todos los ciudadanos y un
estímulo a continuar por el mismo camino.
El diálogo y la búsqueda de la armonía os permitirán dedicar todos los recursos
humanos y espirituales al progreso material y moral de vuestro pueblo, con
espíritu de fecunda cooperación con los países vecinos.
Legítimamente miráis hacia Europa. Vuestras tradiciones y vuestra cultura
pertenecen al espíritu que ha impregnado este continente. Espero sinceramente
que sus deseos reciban una justa consideración y que los ciudadanos de su
República sean un día miembros con pleno derecho de una Europa unida, en la que
cada pueblo se sienta como en su casa y plenamente apreciado.
3. Con la seguridad de mis oraciones por vosotros y por el pueblo de Macedonia,
imploro sobre vosotros las bendiciones del Altísimo como prenda de prosperidad y
paz.
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