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ALOCUCIÓN
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS MIEMBROS DEL MASCI Y DEL AGESCI
Sábado 23 de
octubre de 2004
1. Os saludo con afecto, queridos miembros del MASCI y de la AGESCI, que
celebráis aniversarios importantes de vuestras asociaciones, y os doy la
bienvenida en esta plaza. Vuestra presencia tan numerosa me alegra el
corazón.
A la vez que doy cordialmente las gracias a los que se han hecho intérpretes de
vuestros sentimientos, saludo en particular a los obispos, a los consiliarios y
a los responsables que os acompañan con dedicación y competencia.
2. Hoy habéis querido renovar vuestra "Promesa" ante el Papa, y me alegra
ser testigo de vuestro propósito de ser fieles a Dios, que os llama a
vivir la comunión y la amistad con él; fieles a vosotros mismos, en la
búsqueda y en la realización del proyecto que el Padre, en su amor, ha trazado
para cada uno; fieles al prójimo, que espera de vosotros el don de un
compromiso plenamente humano y cristiano.
En este compromiso de fidelidad os ayuda la ley scout, mediante la cual,
como solía decir vuestro fundador, lord Baden-Powell, podéis hacer posible lo
imposible.
3. El Papa os mira con confianza y con esperanza, y os acompaña en la gran
aventura de la vida con su oración y su simpatía.
A vosotros, niñas y niños, os pido que hagáis cada día "todo lo posible"
por crecer gozosamente en el corro y en el grupo, descubriendo las maravillas de
la creación.
A vosotros, guías y exploradores, os exhorto a "estar siempre dispuestos"
a hacer el bien, mientras realizáis con el Destacamento la experiencia de la
responsabilidad y aprendéis a ser miembros activos de la comunidad eclesial y
civil a la que pertenecéis.
A vosotros, escultas y rovers, os pido que os esforcéis por hacer del
verbo "servir" el lema de vuestra vida, con la convicción de que la entrega de
vosotros mismos es el secreto que puede hacer hermosa y fecunda la existencia
humana.
4. Por último, pienso en vosotros, los que desempeñáis en la Asociación el
difícil y entusiasmante papel de jefes. A vosotros se os ha confiado la
responsabilidad de acompañar en el camino de la vida a numerosos niños,
adolescentes y jóvenes, que esperan que les ayudéis a crecer armoniosamente,
para contribuir a la edificación de un mundo de amistad y solidaridad.
Sed hombres y mujeres que, teniendo como referencia el Evangelio de Jesús,
enseñen a otros a vivir en la libertad y en la responsabilidad, a "nadar contra
corriente", para que venzan la tentación del individualismo, de la pereza y de
la indiferencia.
5. Como sabéis, queridos amigos, toda la Iglesia ha iniciado desde hace algunos
días el Año de la Eucaristía. Os invito a hacer que el misterio del
"Cuerpo entregado" y de la "Sangre derramada" sea un punto constante de
referencia en vuestras opciones diarias.
Estad atentos y participad en la escucha y la animación durante la celebración
dominical de la Eucaristía en vuestras parroquias y en las salidas de Unidades,
y convertidla en manantial y alimento constante de vuestro compromiso.
6. ¡Duc in altum, AGESCI! ¡Duc in altum, MASCI! No tengáis miedo
de avanzar con creatividad, sabiduría y valentía por las sendas de la educación
de las jóvenes generaciones. El futuro del mundo y de la Iglesia depende también
de vuestro interés por la educación.
Queridos hermanos, con estos sentimientos os encomiendo a todos vosotros, a
vuestras Unidades y a vuestras familias a la intercesión de la Virgen del Camino
y de san Jorge, vuestro patrono, y a todos imparto de corazón mi bendición.
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