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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A UNA DELEGACIÓN DE LA EDITORIAL
"LA SCUOLA" DE BRESCIA


Jueves 28 de octubre de 2004

 

 

Queridos hermanos y hermanas: 

1. Doy gracias a Dios por este encuentro. En su nombre os saludo a todos con alegría y afecto. Agradezco al presidente de la Editorial "La Scuola" las palabras con que ha interpretado los sentimientos comunes y dirijo un saludo especial al cardenal Giovanni Battista Re y al obispo de Brescia, monseñor Giulio Sanguineti, que os acompañan.

Habéis querido venir a Roma, a la tumba del apóstol san Pedro, para concluir del modo más elevado las celebraciones del centenario de la sociedad editora "La Scuola". Vuestra institución, fundada en mayo de 1904 por un grupo de laicos católicos, entre los cuales estaba el padre del Papa Pablo VI, Giorgio Montini, y por algunos sacerdotes, ha atravesado todo el siglo tratando de permanecer siempre fiel al proyecto y a los objetivos de los fundadores, aunque hayan cambiado las situaciones sociales y culturales.

2. Juntamente con vosotros, doy gracias al Señor, dador de todo bien, por haber inspirado esta iniciativa y por haberla sostenido en días difíciles, como los del bombardeo aéreo que se abatió sobre la Editorial durante la segunda guerra mundial y la destruyó. Con la ayuda de Dios y la valentía de numerosas personas generosas fue posible recomenzar. A ellos, así como a todos los que durante un siglo han colaborado con su trabajo y sus ideas, expreso mi aprecio y mi gratitud.

Quiero dirigir también una palabra especial de reconocimiento a cuantos han colaborado para que la Editorial permaneciera fiel a los ideales de los orígenes. Como sabéis, fue pensada y querida como un instrumento para asegurar la inspiración cristiana a la escuela italiana. Empresa no fácil, teniendo en cuenta las tendencias de gran parte de la cultura actual. Pero vosotros continuáis por el camino emprendido. La verdad de Cristo, presentada respetando las posiciones ajenas y testimoniada con la coherencia de la propia vida, es un bien para todos los agentes escolares:  padres e hijos, profesores y alumnos, escuelas estatales y no estatales.

3. El centenario que estáis celebrando es ocasión también para mirar al futuro. No faltan pruebas y problemas. La Iglesia confía mucho en vosotros al preparar las propuestas oportunas para la formación escolar de las nuevas generaciones. En comunión con vuestro obispo y en diálogo cordial con la comunidad católica italiana, seguid siendo sembradores de esperanza, permaneciendo fieles a los ideales de los fundadores.

Durante el siglo XX mis predecesores miraron y siguieron siempre con confianza, afecto y aprecio la Editorial "La Scuola". Me uno a ellos de todo corazón. Hago mío el deseo que expresó el Papa Pablo VI el 28 de junio de 1965, cuando recibió en audiencia especial a los responsables de entonces. Brindando un cordial reconocimiento a su notable pericia pedagógica y a su viva sensibilidad por los problemas escolares más modernos, los exhortó "no sólo a conservar la eficiencia lograda, sino también a tener la valentía de promover su desarrollo y nuevas conquistas".

Con la misma estima y afecto también yo os animo a proseguir vuestro trabajo y, asegurándoos un recuerdo especial en la oración, de corazón os bendigo a todos.

 

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