DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS PEREGRINOS QUE HABÍAN PARTICIPADO EN LA BEATIFICACIÓN DE PERE TARRÉS I CLARET
Martes 7 de septiembre de 2004
Saludo
con afecto al Señor Cardenal Ricardo María Carles, a los Arzobispos y Obispos de
Cataluña que, acompañados de tantos peregrinos, han participado en la
beatificación del médico y sacerdote Pere Tarrés i Claret, dos vocaciones
inseparables en él.
[en catalán]
La vida del
nou Beat, plena d’una profunda devoció a la Mare de Déu, estava centrada en
Jesús, al qual es va entregar totalment com apòstol de la joventut, especialment
en la Federació de Joves Cristians de Catalunya i en l’Acció Catòlica.
[La vida
del nuevo Beato, llena de una profunda devoción a la Madre de Dios, estaba
centrada en Jesús, al cual se entregó totalmente como apóstol de la juventud,
especialmente en la
Federació de
Joves Cristians de Catalunya y en la Acción Católica.]
Pere
Tarrés sigue siendo ejemplo para los médicos, porque amaba al enfermo como
persona, ayudándolo a curar o soportar el dolor. Asimismo, como hombre de
corazón indiviso y por su entrega incansable a los fieles y a los diversos
apostolados que le fueron confiados, es también modelo para los sacerdotes de
hoy.
El Beato
Tarrés nunca perdió el amor al sacrificio, siendo por ello un luminoso ejemplo
para cuantos, aun en medio de muchas dificultades, consagran su vida a la causa
del Reino de Dios a través de un servicio generoso a los hermanos más
necesitados.
Al
encomendaros a todos a la intercesión del nuevo Beato, os imparto de corazón la
Bendición Apostólica.
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