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DISCURSO DEL SANTO PADRE
JUAN PABLO II A LOS ADMINISTRADORES DE LA REGIÓN
DEL LACIO, DEL AYUNTAMIENTO DE ROMA Y DE LA PROVINCIA
Jueves 13 de enero de 2005
Ilustres señores y amables señoras:
1. Me alegra acogeros, al inicio del año nuevo, con ocasión del tradicional
intercambio de felicitaciones, y dirijo a cada uno mi más cordial saludo.
Saludo con deferencia al presidente de la región del Lacio, honorable Francesco
Storace, al alcalde de Roma, honorable Walter Veltroni, y al presidente de la
provincia de Roma, honorable Enrico Gasbarra. Les doy las gracias por haberse
hecho intérpretes de los sentimientos comunes de los presentes. Saludo también a
los presidentes y a los miembros de las tres juntas de concejales y a sus
colaboradores. Dirijo mi saludo, asimismo, a todos los habitantes de la ciudad,
de la provincia y de la región, a los que deseo con afecto un año de serenidad,
de crecimiento espiritual y civil, y de paz.
2. En esta ocasión quisiera renovar, ante todo, la expresión de mi viva
satisfacción por la aprobación del Estatuto de la región del Lacio. En efecto,
además de poner de relieve el papel de Roma como centro del catolicismo,
reconoce explícitamente el primado de la persona y el valor fundamental de la
vida. Reconoce, asimismo, los derechos de la familia como sociedad natural
fundada en el matrimonio y se propone sostenerla en el cumplimiento de su
función social, mencionando explícitamente el Observatorio regional permanente
sobre las familias. El Estatuto prevé también que la Región garantice el derecho
al estudio y la libertad de elección educativa.
3. Otro motivo de satisfacción es la firma del Acuerdo entre el Vicariato, el
Municipio y la Región con vistas a la realización de nuevos complejos
parroquiales en la periferia de la ciudad. Este acuerdo, inspirado justamente en
el principio de subsidiariedad, facilitará la construcción de nuevas parroquias
que, además de proveer a la atención pastoral, desempeñan la función de centros
de reunión social y de recalificación urbanística. Junto a otras iniciativas de
carácter social, se prevé la colaboración entre la Iglesia y las instituciones
del Ayuntamiento, de la Provincia y de la Región con vistas a la promoción de
eventos culturales que valoren nuestro gran patrimonio artístico, histórico y
espiritual.
4. Entre los problemas que merecen una atención particular, deseo señalar en
primer lugar el de la vivienda, especialmente para las familias jóvenes con
escasos recursos económicos. Al respecto, es indispensable un esfuerzo conjunto
de las instituciones, teniendo en cuenta las implicaciones sociales que la falta
de viviendas adecuadas conlleva para la constitución de las nuevas familias y la
generación de los hijos.
Los tristes fenómenos de la drogadicción y, más ampliamente, del malestar
juvenil requieren a su vez una atención y un compromiso siempre solícito para
preservar lo más posible el futuro de la juventud.
¿Y qué decir del tráfico urbano, que cada año está más congestionado y resulta
más pesado? Es causa de notables dificultades en la vida diaria de numerosas
personas y familias. Deseo vivamente que, con la contribución de todas las
instituciones responsables, se afronte de modo orgánico la cuestión de la
viabilidad y del transporte urbano. Desde este punto de vista, la apertura de
nuevas arterias de comunicación es de gran utilidad.
5. Honorables representantes de las administraciones regional, provincial y
municipal, os aseguro a vosotros y a vuestro trabajo diario el apoyo de mi
oración. Con estos sentimientos, os imparto de corazón la bendición apostólica,
que extiendo de buen grado a vuestras familias y a cuantos viven y trabajan en
Roma, en su provincia y en todo el Lacio.
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