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ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A UNA
DELEGACIÓN ECUMÉNICA DE FINLANDIA CON OCASIÓN DE LA FIESTA DE SU PATRONO SAN
ENRIQUE
Sábado 15 de enero de 2005
Excelencias y queridos amigos de Finlandia:
Con afecto doy la bienvenida a la delegación ecuménica que ha venido a Roma con
ocasión de la fiesta de su patrono, san Enrique.
Recuerdo con gozo las numerosas visitas de la delegación ecuménica finlandesa al
Vaticano. Demos gracias por las cordiales relaciones entre la Iglesia católica,
la Iglesia ortodoxa finlandesa y la Iglesia luterana evangélica de Finlandia. A
lo largo de los años nuestro diálogo se ha fortalecido con visitas mutuas, con
oraciones comunes y, de modo especial, con la Declaración conjunta sobre la
justificación. Todo esto pone de relieve el significativo progreso que hemos
logrado en la búsqueda de la unidad plena entre los cristianos.
Mientras todo el pueblo de Finlandia celebra 850 años de cristianismo, os animo
a tener presentes las raíces cristianas de Europa, tan vitales para el futuro
del continente. Sobre vosotros y sobre el amado pueblo de Finlandia invoco las
abundantes bendiciones de Dios todopoderoso.
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