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ALOCUCIÓN DE SU SANTIDAD JUAN PABLO
II A LOS MIEMBROS DE UNA COMISIÓN ECUMÉNICA
Viernes
28 de enero de 2005
Eminencias; excelencias; queridos padres; hermanos en Cristo:
Me complace daros la bienvenida a todos con ocasión de vuestra segunda asamblea
plenaria, y agradezco a Su Gracia Anba Bishoy sus amables palabras. De modo
especial, saludo a los representantes de las Iglesias ortodoxas orientales y, a
través de vosotros, extiendo mis mejores deseos fraternos a mis venerables
hermanos los jefes de vuestras Iglesias.
Me uno a vosotros en la oración para que los vínculos reales de comunión entre
nosotros se fortalezcan aún más con una espiritualidad de comunión que contemple
"el misterio de la Trinidad que habita en nosotros", y vea "todo lo que hay de
positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios" (Novo
millennio ineunte, 43). Con estos sentimientos, aliento vuestros esfuerzos
por fomentar la comprensión mutua y la comunión entre los cristianos de Oriente
y de Occidente, e invoco las bendiciones de Dios todopoderoso sobre vuestras
deliberaciones.
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