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PALABRAS DEL PAPA JUAN PABLO II A
LOS RABINOS JEFES DE ISRAEL
Jueves
23 de marzo de 2000
Reverendísimos rabinos jefes:
Con gran respeto os visito aquí hoy y os doy las gracias por
haberme recibido en Hechal Shlomo. Este encuentro tiene un significado
realmente único que -eso espero y pido a Dios- llevará a incrementar
los contactos entre cristianos y judíos, encaminados a lograr un
entendimiento cada vez más profundo de la relación histórica y teológica
entre nuestras respectivas herencias religiosas.
Personalmente, siempre he deseado ser contado entre los que trabajan, en ambas
partes, por superar los antiguos prejuicios y garantizar un reconocimiento
cada vez más amplio y pleno del patrimonio espiritual que compartimos los judíos
y los cristianos. Repito lo que dije con ocasión de mi visita a la comunidad
judía de Roma: que los cristianos reconocemos que la herencia religiosa
judía es inherente a nuestra fe: "Sois nuestros hermanos
mayores" (cf. Encuentro con la comunidad judía de la ciudad de Roma, 13
de abril de 1986, n. 4). Esperamos que el pueblo judío reconozca que la
Iglesia condena totalmente el antisemitismo y cualquier forma de racismo,
porque está en contradicción absoluta con los principios del cristianismo.
Debemos cooperar para construir un futuro en el que ya no haya antijudaísmo
entre los cristianos ni sentimientos anticristianos entre los judíos.
Es mucho lo que tenemos en común. Y es mucho lo que podemos hacer juntos por
la paz, por la justicia y por un mundo más fraterno y humano. Que el Señor
del cielo y de la tierra nos lleve a una era nueva y fecunda de respeto recíproco
y de cooperación, para bien de todos. Muchas gracias.
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