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SALUDOS DEL PAPA JUAN PABLO II
A LOS JÓVENES AL FINAL DE LA MISA
EN EL MONTE DE LAS BIENAVENTURANZAS


Viernes 24 de marzo de 2000

 


(En italiano)
Al final de esta gozosa celebración eucarística, quiero daros las gracias a todos vosotros, queridos jóvenes, que habéis venido en gran número de lugares cercanos y lejanos, como discípulos de Jesús, para escuchar su palabra.

Al partir de este monte de las Bienaventuranzas, cada uno de vosotros debe ser mensajero del Evangelio de las bienaventuranzas.

Saludo, en particular, a los jóvenes neocatecumenales, que están aquí en gran número procedentes de todas partes del mundo.

A todos os digo:  Cristo os acompañe por los caminos del mundo.
También os acompañe María, que, como recordaré mañana en Nazaret, con su "sí" cooperó al gran misterio de la Encarnación, cuyo bimilenario estamos celebrando durante este Año jubilar. ¡Dios os bendiga!

(En francés)
Saludo cordialmente a los jóvenes de lengua francesa presentes en este magnífico encuentro durante el cual, en este monte, hemos podido escuchar otra vez la buena nueva de las bienaventuranzas. Os espero en Roma para la Jornada mundial de la juventud.

(En alemán)
Dirijo un saludo cordial a los jóvenes y a los peregrinos de lengua alemana. El monte de las Bienaventuranzas nos recuerda la exigencia de nuestra vida cristiana:  el programa del sermón de la Montaña. Que vuestro testimonio personal sea un ejemplo vivo de lo que Jesús predicó en este lugar.

(En español)
Saludo con gran alegría a todos los jóvenes presentes de lengua española. Aquí, en Galilea, Jesús mismo nos ha enseñado el camino de las bienaventuranzas. Que la fuerza y la belleza de esta enseñanza llene vuestras vidas. Jesús os llama a todos vosotros a ser "pescadores de hombres". Él os dice a cada uno de vosotros:  "¡Ven y sígueme!". No tengáis miedo a responder a esta llamada, porque él es vuestra fuerza. En agosto os espero en Roma, para la Jornada mundial de la juventud.

(En inglés)
A los jóvenes procedentes de los lugares del mundo de lengua inglesa, y a todos vosotros, os digo:  sed dignos seguidores de Cristo. Según el espíritu de las bienaventuranzas, sed la luz del mundo. Doy las gracias a cuantos han participado en la preparación de esta estupenda misa. ¡Dios os bendiga a todos!

(En polaco)
Queridos jóvenes provenientes de Polonia, vuestra presencia aquí me alegra mucho. Es un signo de esperanza para nuestra patria. Así, muchos de vosotros estáis sentados hoy a los pies de Jesús, que es la esperanza de la familia humana. De sus labios habéis escuchado lo que significa ser realmente bienaventurados; lo que significa cumplir los mandamientos y vivir según el espíritu de las bienaventuranzas. No tengáis miedo a decir "sí" a Jesús y a seguirlo como sus discípulos. Entonces vuestro corazón se llenará de alegría y os transformaréis en una bienaventuranza para Polonia y para el mundo. Eso es lo que os deseo de todo corazón.

(En hebreo)
A los jóvenes de lengua hebrea os digo:  sed constructores de paz. ¡Dios esté con vosotros!

(En árabe)
A los jóvenes de lengua árabe os digo:  sed constructores de paz. ¡Dios esté con vosotros!


En estos días pienso con esperanza en las iniciativas de la Organización para la unidad africana encaminadas a restablecer la paz entre Etiopía y Eritrea. Estos esfuerzos han llevado a una fase muy delicada. Se trata de encontrar el camino que conduce a las condiciones necesarias para el bienestar y el progreso de los pueblos de la región entera, ya muy afectados por el hambre.
Pidamos a Dios que en esta parte del mundo se encuentre una solución justa.

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