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PALABRAS DEL PAPA JUAN PABLO II AL PATRIARCA
ARMENIO ORTODOXO TORKOM II MANOOGIAN
Domingo 26 de marzo de 2000
Beatitud:
Me alegra mucho visitarlo en su residencia después de haber tenido el placer
de encontrarme con usted en Roma con ocasión de la memorable visita de Su Santidad
Karekin I, en diciembre de 1996. Repito de corazón las palabras que
dirigí entonces al patriarca Catholicós de todos los
armenios: "Que la gracia y la cordialidad de nuestro encuentro
llegue a ser "como una lámpara que luce en lugar oscuro, hasta que
despunte el día y se levante en vuestros corazones el lucero de la mañana"
(2 P 1, 19)" (n. 8: L'Osservatore Romano, edición en
lengua española, 20 de diciembre de 1996, p. 7).
Este encuentro es un nuevo paso adelante que el Señor nos ha concedido para
el robustecimiento de los vínculos entre la Iglesia católica y la Iglesia
apostólica armenia. Ojalá que, en este Año jubilar, en el que oramos más
intensamente para que el Señor nos conceda el don de la unidad, nuestra
amistad sea una especie de oración que se eleva al Padre como incienso, como
la fragancia del sacrificio vespertino ofrecido en la cruz por su Hijo amado.
Beatitud, al visitar su casa me siento como un hermano entre hermanos que
trabajan por construir juntos la Iglesia de Cristo. Le agradezco su amable
bienvenida y pido al Señor resucitado que le conceda a usted, y a todos los
sacerdotes y fieles de la Iglesia apostólica armenia en Tierra Santa, sus
dones de prosperidad, alegría y paz.
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