Al venerable hermano
León VILLUENDAS POLO
Obispo de Teruel.
Venerable hermano:
Salud y Bendición Apostólica.
Los cincuenta años de sacerdocio, que acaban de cumplirse
felizmente, han de ser para ti, venerable hermano, motivo de madura reflexión
para dar las más rendidas gracias a Dios por los inmensos beneficios
espirituales que te ha concedido en el período de tu vida que ha transcurrido.
Asimismo, puesto que las fiestas del pastor redundan con todo derecho en
beneficio de la grey, los sacerdotes y fieles encomendados a tus desvelos
participarán unánimemente en la común alegría y se estrecharán más fuerte y
cordialmente los lazos.
Nos, impulsados por la alta estima y benevolencia que te
profesamos, hemos creído que te sería grato, así como para Nos es agradable,
colmar nuestra santa alegría con los deseos y auspicios que formulamos de lo más
íntimos del alma.
Es grato para ti evocar tus trabajos pasados. Al entregar a tu
familia religiosa, en calidad de miembro de los Frailes Menores antes de recibir
la dignidad episcopal, tu talento, energías y actividad, te hiciste acreedor a
sus ojos de excelentes méritos, pues te dedicaste a la enseñanza, fuiste
procurador de los Santos Lugares y desempeñaste otros altos cargos con gran
diligencia y abundantes frutos.
Ya Obispo de Teruel, reparaste con infatigable esfuerzo los
inmensos daños causados por la guerra civil, sacando fuerzas de la misma
adversidad. La catedral, el Seminario, el Palacio Episcopal y otros edificios
sagrados rehabilitados o restaurados, son pruebas magníficas de esta solicitud
tuya por el bien común.
Continúa, docto y amable, demostrando el mismo ardor en el
oficio pastoral y lleva a Cristo y a la práctica de sus mandamientos a muchas
almas con tu persuasiva y amable elocuencia y, mejor aún, con la elocuencia
de tu vida, con lo cual añadirás a la corona de tus méritos otras perlas de no
menor brillo. Y para que todo se cumpla felizmente imploramos el auxilio divino
y con esta confianza te deseamos llegues a la cumbre de la santidad en el camino
de la virtud.
Y para que el quincuagésimo aniversario de tu sacerdocio sea de
mayor fruto espiritual, te conferimos la facultad, después del solemne
Pontifical, de impartir la bendición Papal en nuestro nombre y con nuestra
autoridad a todos los fieles presentes con indulgencia plenaria, que pueden
lucrar cumpliendo las normas prescritas por la Iglesia.
Finalmente, en prenda de nuestra particular benevolencia, de
todo corazón impartimos a ti, venerable hermano, y a toda la grey de la que eres
celoso pastor, la Bendición Apostólica.
IOANNES PP. XXIII