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CARTA DE SU SANTIDAD JUAN XXIII
A MONSEÑOR GIUSEPPE PIAZZI EN E
L OCHENTA ANIVERSARIO
DE LA FUNDACION DE "L'ECO DI BERGAMO"

 

Al venerable hermano Giuseppe Piazzi,
obispo de Bérgamo:

Al cumplirse nuestro octogésimo cumpleaños, mientras el pensamiento emocional recorre las etapas de nuestra humilde vida, que al Señor le place guiar amablemente según sus designios arcanos de misericordia y gracia, Nos es agradable enviar una paternal felicitación al periódico católico L'Eco di Bérgamo, que hace poco ha cumplido sus ochenta años.

Con delicadas ideas su querido y benemérito director, Sac. Andrés Spada, ha recordado felizmente la singular coincidencia en el editorial del 4 de noviembre último, al expresar los votos de la tierra bergamasca y del diario con motivo de nuestra festividad aniversaria, uniéndose al gozo de toda la familia católica.

Si los diversos testimonios de afecto, llegados de todas partes del mundo, Nos han alegrado íntimamente, por la nobleza y el fervor de sus acentos, las palabras de L'Eco di Bérgamo Nos han llenado de particular ternura, pues él ha sido siempre el buen y fiel amigo de todas las horas, trayéndonos la voz esperada de nuestra querida diócesis.

Nuestras palabras, por tanto, quieren manifestar nuestra complacencia y aplauso no sólo por la comprensible inclinación hacia todo lo que trae el perfume de la patria chica, sino por la estima profunda y merecida a la noble y alta misión del diario católico.

Durante estos ochenta años L'Eco di Bérgamo ha cumplido verdaderamente un distinguido servicio de honor y fidelidad a la Santa Iglesia y a las enseñanzas de los Romanos Pontífices; ha combatido la buena batalla de la fe (Cfr. 1 Tim. 6, 12); ha servido a la causa de la verdad, de la justicia y de la religión en todos los campos de la vida social y cultural; ha sido ardiente testimonio de unión cristiana en el torbellino de los sucesos históricos, muchas veces llenos de angustias, ofreciendo orientación segura de juicio y formación al pueblo bergamasco, siempre distinguido en el ejercicio de su fe armónica y generosa.

Nos complace especialmente recordar aquellos años de —1905 a 1921— en que tuvimos ocasión de firmar, con sencillas iniciales, modestos artículos de diversas materias: doctrinales, históricas o informativas, en el ejercicio agradable y querido del ministerio sacerdotal según se nos ofrecía la ocasión.

También aprovechamos esta circunstancia para dedicar un recuerdo a la memoria bendita de aquellas queridas figuras de sacerdotes y laicos nuestros, que Nos fueron familiares en aquellos años de común juventud y que, en colaboración, con su pluma, palabra y acción, tanto en el periódico como en la Acción Católica, eran motivo de edificación en toda Italia.

Al mismo tiempo que consuela el recordar el trabajo realizado, y que continúa con tanto entusiasmo, es también obligado animar y estimular a alcanzar nuevas metas; y con este fin suplicamos al Señor que sostenga la obra emprendida, allane las dificultades y acompañe tan preciosa misión, del periódico y del pueblo bergamasco.

El auxilio divino que no faltará corresponderá al esfuerzo común de todos los buenos. De hecho, L'Eco di Bérgamo, —en perfecta armonía con sus no numerosos pero generosos suscriptores, que Nos son tan queridos, y cuya actividad y desarrollo seguimos con vivo interés— merece el apoyo del laicado católico, y la estima cordial de los que aman los valores espirituales y la pureza de costumbres morales.

Con la difusión de la buena prensa se sostienen las obras de apostolado y la Acción Católica, se propaga la doctrina social de la Iglesia, se refuerza la unidad de los católicos. De esta forma también el periódico contribuye a ilustrar y defender el patrimonio de la civilización cristiana, operando como la levadura en la masa "para que toda quede fermentada" (Mat. 13, 33).

En prenda de los favores celestes invocados, y como renovada confirmación de nuestra viva benevolencia, queremos acompañar estos votos con una particular y paternal bendición apostólica, que enviamos al venerable hermano, al director del periódico, a sus colaboradores en la empresa periodística, al Consejo administrativo y a la gran familia de lectores para que tengan la paz y el gozo de Dios.

Palacio Apostólico Vaticano, 25 de noviembre de 1961, cuarto año de nuestro pontificado.

JUAN PP. XXIII

 

 

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