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CARTA DE SU SANTIDAD JUAN XXIII
AL ARZOBISPO DE MANAGUA CON OCASIÓN DE LA CLAUSURA
DE LA MISIÓN DIOCESANA Y DE LA CONSAGRACIÓN DE NICARAGUA
A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA
*

 

Al Venerable Hermano
Vicente Alejandro González y Robledo,
Arzobispo de Managua

¡Con cuánta alegría, Venerable Hermano y amadísimos Hijos de Managua, hemos recibido la noticia de la celebración de la magna Misión Diocesana que este día se clausura solemnemente en esa, Ciudad! Por boca de su Magistrado supremo, en la presencia de miles de trabajadores, Nicaragua. entera se consagra hoy a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Digno broche de oro con que se cierra toda una cadena de dones caídos a raudales del Cielo, de transformaciones operadas por la divina gracia en la intimidad de tantas almas, de secretos prodigios que han convertido los corazones de muchos en tabernáculos vivientes del Altísimo.

Cada uno de vosotros ha puesto en estos días de cara a Dios no sólo su pasado, tal vez con lágrimas de arrepentimiento y seguramente con emocionada gratitud al Padre Celestial, sino también los proyectos del futuro para iluminarlos de más fe, para impregnarlos de mayor caridad y penetrarlos de más fidelidad al propio deber en el ejercicio de la profesión. El ideal del individuo lo mismo que las metas de la colectividad, ahí quedan, sobre el altar santo, para que el Señor los bendiga y santifique.

En ese magnífico Estadio, convertido hoy en majestuoso templo, Nos parece percibir una rotunda afirmación de fe con acento viril que rasga los cielos. ¡Cómo quisiéramos que en este armonioso coro no faltara ninguna voz para atraer mejor sobre vuestros hogares, campos, talleres y ciudades, y aun sobre la tierra, toda que a Dios venera, las gracias de salvación!

Esta Misión, amadísimos Hijos, no ha de pasar a los anales de vuestra, historia como un episodio efímero, aunque espléndido, de fervor religioso: tenemos la convicción de que con ella estáis poniendo una piedra millar en el camino de la promoción espiritual de vuestro pueblo. Por eso, si queréis una palabra, de éste vuestro Padre y Pastor que tanto os ama, os diremos que trabajéis por conservar íntegro el patrimonio cristiano de vuestros mayores y por vigorizar cada vez más la unidad de vuestra fe. Base y cimiento de esta empresa serán una conciencia exquisitamente formada y una instrucción religiosa tales que basten no sólo para alimentar la, vida espiritual de cada uno sino también para defenderla de los ataques de quienes en cualquier forma pretendan sembrar la cizaña en el campo de vuestra heredad católica.

No es la religión un bien de familia que se disfruta sin otro quehacer que poseerlo; debe ella, dominar la vida toda y animar sus actos con impulsos de superación continua; es ésta exigencia esencial de la caridad, alma de las demás virtudes, que no puede dejar en reposo ninguna situación como cosa ya adquirida y perfecta, ninguna justicia como suficiente mientras el reino de Dios no esté totalmente construido. Que cada uno considere como la mejor apología y predicación el cumplimiento de los deberes que la justicia y la caridad imponen particularmente en el campo social, según la doctrina de la Iglesia.

Habéis meditado seriamente lo que entraña una vida cristiana en toda su amplitud. ¡Adelante con decisión! El programa del. Sermón de la Montaña es germen de juventud perenne, capaz de iluminar los senderos de la. historia, ascensional de los pueblos revitalizando sus instituciones.

Haga la Virgen Inmaculada que en los hogares de vuestra Nación de honda raigambre católica, conservando incontaminada su fe y como el mejor fruto de una cuidadosa educación cristiana., salgan almas santas que son la base indispensable para el nacimiento y cultivo de abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas.

Marchad, queridos Hijos, de estas Jornadas con una nueva luz en los ojos, libre vuestro espíritu de cualquier temor, rebosante el corazón de gozo y de paz con el tesoro de la gracia divina. En alto el ideal de llevar a todos los ambientes y profesiones la vida sobrenatural que Jesucristo vino a traer al mundo para que sus ejemplos y doctrina se den a conocer a todos por vosotros: ut et vita Jesus manifestetur... in vobis.(2Cor 4, 10.12)

Para el mejor cumplimiento de tan santos propósitos enviamos Nuestra cordial Bendición Apostólica que con toda efusión damos a ti, Venerable Hermano y demás miembros del Episcopado, a las dignísimas Autoridades de la Nación con el Excelentísimo Señor Presidente a la cabeza, a los infatigables Misioneros que con inteligencia y celo han dirigido esta memorable Misión, al Clero y al pueblo fiel de Managua y de Nicaragua entera.

El Vaticano, 1 de enero de 1960.

IOANNES PP. XXIII


* AAS 52 (1960) 98-100

 

Copyright © Libreria Editrice Vaticana

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