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  DISCURSO DEL PAPA JUAN XXIII
AL SR. FERIDUN CEMAL ERKIN,
MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES
DE LA REPÚBLICA TURCA*

Martes 20 de marzo de 1962

 

Señor Ministro:

Con un placer muy especial Nos recibimos hoy en el Vaticano al Ministro de Asuntos Exteriores de la República Turca. Vuestra Excelencia no ignora, en efecto, los antiguos e inolvidables lazos que Nos ligan a su hermosa Patria.

Evocar las orillas floridas del Bósforo es, para Nos, hacer revivir el recuerdo de la hospitalidad, toda impregnada de cortesía, que Nos allí recibimos; es traer de nuevo a Nuestro espíritu una serie de encuentros serenos y pacíficos, escalonados a lo largo de los años que precedieron al desencadenamiento de la segunda guerra mundial.

Cuando ésta fue declarada, Turquía se encontraba –y quería mantenerse así– al margen del conflicto armado. Gracias a esto, pudo llevar a cabo, en el campo de la asistencia, de la transmisión de mensajes en beneficio de las familias y del activo interés respecto a tantas víctimas del inmenso azote, una obra que merece ser recordada.

Nos quisiéramos mencionar aquí también, por redundar en gran honor de vuestro País, el gesto del Gobierno Turco con ocasión de la apertura del Segundo Concilio Ecuménico Vaticano: una misión Pontificia fue invitada a visitar los lugares, tan amados por el pueblo cristiano, donde se celebraron los cuatro primeros Concilios: Nicea, Estambul, Efeso y Calcedonia.

No tenemos necesidad de repetir aquí, ante Vuestra Excelencia, cuánto la Santa Sede apreció esta iniciativa. El Gobierno turco quiso completarla, en cierto modo, con una emisión especial de sellos conmemorativos, nuevo gesto sumamente significativo, que iba mucho más allá de la simple cortesía.

Situada entre los dos Continentes, Europa y Asia, y abierta hacia un tercero, África, vuestra Patria se encuentra particularmente calificada en el campo internacional, para encuentros a cualquier nivel. Nos sabemos por otra parte que está dispuesta a dar su adhesión a todo lo que se hace en el concierto de los pueblos, en favor de las naciones en fase de desarrollo. Con la ayuda del Todopoderoso, Nos deseamos que contribuya por su parte, en el mundo de hoy y de mañana, a la consolidación de la paz y a su bienhechora irradiación.


*ORe (Buenos Aires), año XIII, n°554, p.4.

 

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