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PABLO VI
REGINA COELI
Solemnidad de Pentecostés
Domingo 14 de mayo de 1978
El designio religioso, el de la salvación, el de nuestras relaciones auténticas
y dichosas con Dios, el designio en que estamos incluidos, comprende un misterio
complementario del de Cristo, precisamente el misterio que celebramos hoy,
llamado Pentecostés, por los cincuenta días transcurridos desde Pascua.
"Fiesta de las fiestas" la llama la Iglesia griega (San Eusebio,
Vida de Const. IV, 64), porque en ella tiene comienzo y de ella recibe perennidad nuestra
comunión con Dios, a través de Cristo, en el Espíritu Santo.
Pentecostés es la fiesta de cada una de las almas que por la inhabitación de la
gracia son "templos" del Espíritu Santo. Es la fiesta por
excelencia de la santidad accesible a todos los fieles. Por tanto, fiesta de
cada uno de nosotros
Y fiesta de toda la Iglesia, que es Cuerpo místico de Cristo, el cual
juntamente con el Padre envía al Espíritu Santo como animador de la unidad
implicada en la economía salvadora de Cristo.
De ahí el nombre de Don conferido especialmente al Espíritu Santo, signo y
fuente de amor, de gozo y de fortaleza cristiana.
Que María, predilecta del Espíritu Santo, nos enseñe la devoción a este
Espíritu y nos garantice su inhabitación santificadora.
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