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CARTA DE SU SANTIDAD PABLO VI
AL PRESIDENTE DE LA INDIA

 

A Su Excelencia Varahagiri Venkata Giri,
Presidente de la India.

Con ocasión de las celebraciones centenarias del nacimiento del Mahatma Gandhi, hacemos llegar nuestros saludos y mejores deseos por medio de Su Excelencia a todos los ciudadanos de la India.

Gandhi poseía una alta apreciación del valor de la dignidad humana y un agudo sentido de la justicia social. Con ardiente celo y con una clara visión del bien futuro de su pueblo trabajó sin tregua para la consecución., de estos objetivos, sembrando constantemente entre sus seguidores el admirable principio de la no violencia.

El luchó para que sus conciudadanos fueran conscientes de las injusticias contenidas en su sistema social y para extender entre ellos un espíritu de igualdad y de fraternidad. Sus esfuerzos y ejemplo, a pesar de que no hayan conseguido un éxito completo, han dejado su impronta entre los hombres de su generación y de la nuestra. No podemos olvidar la profunda admiración y aprecio de Gandhi por la persona de Jesucristo, cuyo sermón de la montaña influyó en gran manera sobre su pensamiento y actuación. Siempre consciente de la presencia de Dios, y en especial en los momentos difíciles, él experimentó el valor de la austeridad, del silencio, del ayuno y de la oración, la pronta aceptación del trabajo manual y el desprendimiento de los bienes terrenos. Reconoció el lugar del sufrimiento y del sacrificio en la vida humana. Su actitud ante la castidad conyugal realzó la dignidad y la integridad de la familia.

La India está justamente orgullosa por este líder y su influencia seguirá sin duda en aumento. Ojalá que esto guíe a su estimado pueblo, al igual que a los hombres de otras naciones, a apreciar y practicar los altos ideales de paz y amor entre los hombres. Nosotros confiamos en que estas celebraciones centenarias recordarán a los hombres estos principios superiores y el elevado destino al que todos nos dirigimos.

Llevados por una estimación cordial por su gran país, ofrecemos nuestras oraciones a favor de Su Excelencia, Su gobierno y pueblo, de modo que en el difícil camino de peregrinación hacia nuestra morada eterna todos podamos avanzar con valentía y nuestro itinerario se vea asistido por abundantes bendiciones celestiales.

Vaticano, 22 de agosto de 1969.

PAULUS PP. VI


* L'Osservatore Romano, edición en lengua española, n°41 p.11.

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