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  MENSAJE DE SU SANTIDAD PABLO VI
CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN
DE LA JORNADA INTERNACIONAL DE LA ALFABETIZACIÓN
*

 

Con motivo de la celebración de la Jornada internacional anual de la Alfabetización, Nos sentimos obligado a manifestarle de nuevo todo el interés con que Nos seguimos el esfuerzo tan considerable que la UNESCO desarrolla en este campo, y a asegurarle una vez más Nuestro apoyo y la cooperación que la Iglesia tiene el afán de aportar a esta tarea, que responde a una de las necesidades mayores de nuestro tiempo.

La UNESCO, siguiendo con tenacidad el perfeccionamiento y difusión de los métodos de alfabetización, en especial mediante los proyectos-piloto escrupulosamente evaluados, lejos de desanimarse ante las dificultades que le han salido al paso, se ha servido de ellas para acentuar su decisión en la lucha contra el analfabetismo y para comprender mejor su alcance.

Nos prestamos particular atención al lugar que, con este motivo, atribuye la UNESCO a la formación del personal que se dedica a la alfabetización. Esta formación parece ser, cada vez más, una condición esencial para la eficacia: de ahí que también esta preocupación sea cada día más compartida por quienes, en numerosos organismos católicos, trabajan en favor de la alfabetización.

En este Año del Libro, Nos agrada subrayar el importante papel que corresponde a vuestra Organización en la elaboración de textos, bien dirigidos directamente a la propia alfabetización, bien al sostenimiento y perfeccionamiento de la lectura de los ya alfabetizados. Nos deseamos vivamente que estos textos, al tiempo que aportan útiles conocimientos, sean aptos, por su espíritu y por su contenido, para contribuir al progreso moral y espiritual de los lectores.

Nos alegra también comprobar que la UNESCO, aun ateniéndose a la tarea de la alfabetización en su aspecto específico, cuida cada vez más de situarla y de integrarla en el conjunto de las tareas educativas. Estas constituyen efectivamente un todo, cuyos elementos deben ser armonizados en orden no sólo a una mayor eficacia, sino también a la formación integral del hombre. Así, pues, Señor Director General, Nos le expresamos Nuestro aprecio por las iniciativas recientemente adoptadas en este sentido.

Formulando Nuestros mejores deseos por el éxito que justamente merece esta gran obra, Nos pedimos al Señor de todo corazón copiosas bendiciones divinas para todos los que a ella consagran su generosidad y competencia.

Vaticano, 4 septiembre de 1972.

PAULUS PP. VI


*L'Osservatore Romano, edición en lengua española, n.38 p.1.

 

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