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 DISCURSO DE SU SANTIDAD PABLO VI
AL PRESIDENTE DE BRASIL, SR. DON JOÃO GOULART*

Sábado 29 de junio de 1963

 

Señor Presidente:

Es para Nos gran honor recibir la visita de Vuestra Excelencia y Nos es grato a Nuestra vez rendirle homenaje. Saludamos en Vuestra persona al Presidente de un gran país en plena expansión, país que es de Nos muy amado y que visitamos personalmente hace tres años.

Tenemos, por lo tanto, una feliz ocasión de formular Nuestros votos por la joven y floreciente nación que Vuestra Excelencia gobierna y representa. Nos parece que no podemos augurar nada mejor al Brasil sino que continúe progresando a lo largo de la línea del admirable impulso que ya vigorosamente lo anima, manteniéndose al mismo tiempo fiel a sus orígenes y a sus tradiciones. Estas se derivan indudablemente de la civilización europea y, por lo tanto, de una fuente fundamentalmente cristiana: son religiosas y católicas. Nos hemos considerado y admirado siempre al Brasil como una joven nación católica; queremos esperar que sabrá encontrar siempre en esta calificación las razones y las energías necesarias para ocupar el lugar que le corresponde en el mundo y para cumplir en la historia la misión a que la Providencia parece haberla destinado.

Y confiamos además en que esa fidelidad facilitará otras dos realizaciones que Nos auguramos de todo corazón a este inmenso y espléndido País.

Ante todo, la consolidación de su equilibrio interno, con el armonioso progreso de los ciudadanos e dentro del respeto de las leyes, de la concordia y de la paz; y además, su evolución social a través de la gradual elevación de las clases menos privilegiadas, del acceso de toda la población trabajadora a un nivel de vida suficiente, honesto y moderno.

Estos son, señor Presidente, los votos que brotan espontáneos de Nuestro corazón hacia vuestro País, en el momento en que tenemos el placer de acoger en el Vaticano a su primer magistrado. Pedimos a Dios que sean una realidad y de todo corazón invocamos sobre la persona de Vuestra Excelencia y sobre Brasil toda la abundancia de las Bendiciones Divinas.


*ORe (Buenos Aires), año XIII, n°568, p.4.

 

 

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