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DISCURSO DEL PAPA PABLO VI
AL COMITÉ EJECUTIVO INTERNACIONAL
DEL "DÍA EUROPEO DE LA ESCUELA"*

Jueves 18 de marzo 1965

 

Excelentes y atoados Señores:

Nos sentimos felices al recibir, en vuestras personas, al Comité ejecutivo internacional del "Día Europeo de la Escuela", que celebra este año el décimo aniversario de su fundación.

Siguiendo el ejemplo de Nuestro inolvidable predecesor el Papa Juan XXIII, que os manifestó su benevolencia en términos efusivos, también Nos dedicamos a vuestra iniciativa el más vivo interés. Nos parece, en efecto, que tal iniciativa constituye un medio muy apto para un fin muy deseable, a saber, la unificación de Europa.

Nos os felicitamos, pues, de todo corazón por estos diez primeros años de actividad y Nos os deseamos que podáis continuar, en las mejores condiciones, la obra emprendida con generosidad.

¿Quién no ve, efectivamente, la necesidad de abrir cada día más la mente de los jóvenes a esa realidad europea que se va creando día a día? Si la tarea de todo buen educador consiste en preparar a aquellos que le han sido confiados para la vida del mañana, para la Escuela de hoy resulta una tarea imperiosa el formar como es debido a aquellos que están llamados a ser los ciudadanos de Europa. Lejos de destruir el apego de cada uno a su propia patria, vosotros por el contrario lo valorizáis colocándolo en su propio lugar en el seno del patrimonio cultural que todas vuestras naciones han recibido conjuntamente como herencia; un patrimonio – bien lo sabéis – marcado con la huella cristiana. Respetando las mejores tradiciones del pasado, tenéis la valerosa ambición de que las mentes y los corazones se acerquen a un bien común superior, digno de ser propuesto a todos como modelo.

Dentro de las nuevas relaciones que tejen entre las naciones lazos cada día más estrechos, vuestra noble empresa ocupa un lugar de preferencia. Absolutamente desinteresada, mira a crear una conciencia de los valores del pasado, de las comunes riquezas del presente y de las posibilidades comunes del porvenir, siempre que sea tomada sobre sí por todos con un mismo ímpetu generoso. Estad seguros de que en este esfuerzo perseverante encontraréis siempre Nuestro mejor apoyo, ya que la Iglesia no puede menos de aprobar y animar todo aquello que tiende a hacer a los hombres más hermanos, siendo como son hijos del mismo Padre que está en los cielos.

Así pues es de todo corazón que Nos invoquemos sobre vosotros y sobre vuestra bella iniciativa de educadores la abundancia de la gracia divina y Nuestra especial Bendición.


*ORe (Buenos Aires), año XV, n°652, p.6.

 

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